Los usuarios no leen las etiquetas por el pequeño tamaño de la letra

Las actuales iniciativas políticas internacionales en materia de consumo para regular y mejorar la calidad de los productos pasan por obligar a las marcas a hacer públicas las características o ingredientes de sus productos a través de los etiquetados. Todos los consumidores tienen que poder acceder a toda la información necesaria del producto que adquieren. En cambio, más de la mitad de los compradores no leen las etiquetas, y principalmente es debido al reducido tamaño de la letra, según se desprende de un estudio de la  Organización de Consumidores y Usuarios.

La OCU solicita letra más grande para facilitar la lectura de los ingredientes a los consumidores.

Otras razones son la falta de tiempo para leer todos los etiquetados, no tener el hábito y por ello olvidarse de hacerlo, por la dificultad a la hora de entender la información, o porque cuesta encontrar lo que realmente se busca. Pero la principal es el mencionado tamaño de la letra, que según las exigencias de la normativa europea es de un mínimo de 1,2 milímetros. Minúscula, por tanto, para la práctica totalidad de los consumidores, pero sobre todo para los mayores de 60 años, que aseguran en un 70% que no pueden leer, aunque quieren, una letra tan pequeña.

Aumentar tamaño

La OCU recuerda que facilitar la lectura del etiquetado redunda en una compra más reflexiva y permite a los consumidores priorizar aquellos alimentos más saludables y que se ajustan a sus necesidades. Es por este motivo que la organización ha solicitado formalmente a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) que, en colaboración con las autoridades europeas, reforme la actual normativa para que se aumente el tamaño de la letra del etiquetado, de los actuales 1,2 mm a los 3,0 mm. Es decir, más del doble. Una petición que hicieron conjuntamente hace ya trece años las asociaciones europeas de consumidores.

Así mismo, en la misma línea solicitan que se destaque en el frontal de los envases la información esencial, que a menudo está ubicada de modo que cuesta encontrarla. Se refieren a la fecha de caducidad o de consumo preferente, lista de ingredientes y el sistema Nutriscore, que actualmente tienen que competir en espacio con mensajes publicitarios.

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