Declaración de la renta de los autónomos

La renta es la manera  que tiene la Agencia Tributaria de controlar los ingresos que obtienen las personas físicas residentes en España, y en función de éstos cobrarles los impuestos correspondientes, en este caso a través del denominado IRPF (Impuesto  sobre la Renta de las Personas Físicas). Una obligación fiscal de todos los contribuyentes, aunque hay diferentes modalidades de declaración de renta según las circunstancias laborales de cada persona. Veamos aquí como es la declaración de la renta de los autónomos.

declaración de la renta de autónomos
Todos los autónomos están obligados a presentar la declaración de la renta.

Autónomos obligados a presentar la renta 2023-2024

Con la actual legislación, todos los autónomos que hayan estado dados de alta como trabajadores por cuenta propia en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) en algún momento de 2023 deberán presentar la RENTA obligatoriamente en 2024. Sin excepción. Sea cual sea su nivel de ingresos. Algo que no ocurría antes de la entrada en julio de 2022 del nuevo sistema de cotización por ingresos reales. Anteriormente había unos límites mínimos de rendimientos, por debajo de los cuales no había que hacer la declaración de la renta de los autónomos. Eso ha desaparecido y todos deben presentarla.

La obligación de presentar la declaración de la renta de los autónomos conviene no tomársela a la ligera, ya que no presentarla o hacerlo fuera de plazo puede acarrear recargos y sanciones. Y la cuantía de los mismos dependerá de lo que se tarde en regularizar la situación o de si se hace voluntariamente o por requerimiento de Hacienda.

Cuánto paga un autónomo en la declaración de la renta

El IRPF es un impuesto progresivo. Es decir, cuanto más gana una persona, más debe pagar, estableciéndose distintos tramos en función del nivel de renta del contribuyente en cuestión. Por ello es muy complicado determinarlo a priori, pues además hay muchos factores, a parte del nivel de ingresos, que condicionan esa cuantía según las circunstancias del trabajador autónomo. Por ejemplo, la comunidad autónoma donde resida el contribuyente. Los tramos del IRPF, así como algunas deducciones, varían de unas a otras.

Otra cuestión que dificulta el cálculo de la cuantía a pagar es la declaración de otros tipos de ingresos, ya que un autónomo puede incluir otros además de los procedentes de su actividad profesional. Por ejemplo, otros trabajos realizados por cuenta ajena, ingresos de cuentas corrientes, depósitos, dividendos, alquileres o ganancias patrimoniales, entre otros. Y además, pueden haber también condicionantes familiares. Reducciones y deducciones por el mantenimiento de hijos o mayores, por ejemplo.

También hay que tener en cuenta la actividad desarrollada por el profesional, ya que existe la modalidad de módulos, en la cual Hacienda ya establece distintos niveles de renta en función del tipo de negocio, su antigüedad, tamaño y características.

Declaración por módulos

La declaración de la renta de los autónomos puede realizarse con diferentes sistemas de tributación. Uno es el de Estimación Directa, que es el expuesto hasta el momento, con un control de los ingresos totales del trabajador. Y otro el de Estimación Objetiva, conocido como el sistema de módulos. Una opción que simplifica muchísimo la gestión fiscal y contable al autónomo, pues se reducen considerablemente las formalidades a las que tiene que hacer frente aquel trabajado.

Y por otro lado, el autónomo que usa el sistema de módulos no paga impuestos en función de cómo va el negocio (según ingresos y gastos), sino que se establece una cantidad fija según determinados indicadores (o módulos) a los que se aplican unos tipos o porcentajes con los que se calcula el rendimiento de la actividad (superficie local, suministro eléctrico, trabajadores contratados, etc.).

Pero no todos los trabajadores por cuenta ajena pueden acogerse a esta fórmula. Solo podrán hacerlo determinadas actividades profesionales accesorias a otras de carácter principal que cumplan, además, unos  requisitos concretos. Pueden consultarse en este enlace.

Deducciones y desgravaciones de los autónomos

Todos los contribuyentes pueden deducirse algunos de sus gastos de modo que se reduzca la cuantía a pagar en la renta. Y por supuesto los autónomos también pueden llevar a cabo dichas deducciones o desgravaciones. Pero no todos los gastos son deducibles. Hacienda establece una serie de criterios para considerar que un desembolso económico puede ser considerado como gasto deducible.

El primero de estos criterios es que deben ser gastos relacionados con la actividad económica realizada por el trabajador autónomo. Además, dichos gastos deberán estar debidamente justificados con las correspondientes facturas. Y por último, esos gastos deben estar registrados contablemente por el autónomo en sus libros contables.

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