Deducciones de los autónomos: conoce cuáles son los gastos deducibles
Los autónomos son trabajadores por cuenta propia y deben gestionar sus finanzas con diligencia para no pagar más de lo debido al presentar su declaración de renta, donde figuran todos sus ingresos y gastos. Y para ello es imprescindible saber cuáles son las deducciones de los autónomos. O lo que es lo mismo, qué gastos pueden deducirse para rebajar la cifra a pagar cuando cumpla con sus obligaciones fiscales.
Las deducciones de los autónomos son las correspondientes a esos gastos que resultan imprescindibles para desarrollar la actividad profesional del trabajador. Y es que toda actividad laboral autónoma exige una serie de gastos para poder ser ejecutada, ya sea la compra de material, de herramientas o el alquiler de un local, entre otras. Y esos son los gastos deducibles, que Hacienda restará de los ingresos a la hora de calcular los impuestos a pagar a través de la renta anual.
Además, la Agencia Tributaria permite contabilizar los gastos deducibles del autónomo tanto para el cálculo del IVA (Impuesto del Valor Añadido) como del IRPF, y solo estas deducciones de los autónomos pueden marcar una gran diferencia en sus cuentas.
Cuáles son los gastos deducibles
Hay dos condiciones indispensables para que un gasto sea considerado por Hacienda como desgravable. La primera, ya comentada, es que el gasto sea necesario y exclusivo para el desarrollo de la actividad laboral del autónomo. Y la segunda que, además de cumplir la primera, se haya conservado la factura.
Es habitual interpretar el concepto “gasto necesario” de modo demasiado amplio, y eso puede suponer un problema, ya que si Hacienda inspecciona y anula la deducción, la medida irá acompañada de una sanción. La condición de necesario y exclusivo debe ser obvia. En caso de duda, probablemente el gasto no lo sea.
La factura también es un requisito para las deducciones de los autónomos. Sin ella el gasto no puede desgravarse. Y una factura no es un ticket. El documento debe contener todos los datos fiscales tanto del emisor como del receptor, a parte del concepto y del precio con el IVA desglosado. También deberán constar la fecha de emisión y el número de factura. Si toda esta información consta en la factura, el autónomo podrá desgravarse el gasto tanto del IRPF como del IVA. Hacienda permite deducirse un 5% de gastos de difícil justificación.
Lista de gastos deducibles más habituales para autónomos
Aunque cada actividad tiene sus particularidades, existen gastos frecuentes que la mayoría de los autónomos pueden deducirse:
Gastos de oficina o local
- Alquiler de oficina, despacho o local comercial
- Gastos de comunidad
- IBI
- Suministros (luz, agua, calefacción)
- Limpieza y mantenimiento
Si trabajas desde casa, también es posible deducir un porcentaje de los suministros según los metros destinados a la actividad.
Teléfono, internet y herramientas digitales
- Línea de teléfono profesional
- Conexión a internet
- Software profesional
- Herramientas de gestión o suscripciones online
- Almacenamiento en la nube
De nuevo, si se trabaja desde casa se puede deducir el 50%, lo mismo que con otros suministros como energía, gas o agua.
Material y equipamiento
- Material de oficina
- Ordenadores y dispositivos electrónicos
- Maquinaria
- Mobiliario
- Consumibles necesarios para la actividad
Los bienes de mayor importe pueden deducirse mediante amortización.
Marketing y publicidad
- Diseño web
- Campañas de publicidad online
- Gestión de redes sociales
- Tarjetas de visita
- Branding y diseño corporativo
Estos gastos son clave para el crecimiento del negocio.
Formación profesional
Los autónomos pueden deducir cursos, seminarios o programas formativos relacionados con su actividad. La formación continua permite mejorar la competitividad y adaptarse a un entorno cambiante.
Transporte y desplazamientos
- Combustible (50% si es turismo; 100% si es furgoneta profesional)
- Transporte público
- Billetes de tren o avión por motivos profesionales
- Parkings
- Dietas en desplazamientos laborales
En el caso del vehículo, la deducción depende del grado de afectación a la actividad.
Deducciones de los autónomos sin factura
Siempre hay excepciones. Y en el terreno de las deducciones de los autónomos también. Hay gastos que nunca vienen acompañados de una factura. Por ejemplo, las cuotas mensuales de la Seguridad Social, las de colegios profesionales o los seguros, entre otros. Y lo mismo suele ocurrir con los gastos de transporte, donde es difícil pedir factura si no se ha adquirido un bono. En estos casos, puede bastar la factura simplificada o el ticket para desgravarlo del IRPF, aunque no hay garantía de que la Agencia Tributaria lo acepte. En lo referente al IVA, sin factura completa no hay manera de deducirlo.
Deducciones de los autónomos más comunes
Las deducciones de facturas, como ya hemos dicho, dependen de la actividad de cada trabajador autónomo, pero hay muchos gastos habituales que pueden desgravar la gran mayoría. Son por ejemplo los gastos de alquiler (oficina, almacén, tienda…), suministros (luz, agua, calefacción), IBI y otros gastos de los inmuebles, el teléfono e internet, creación y mantenimiento páginas web, material de oficina, vehículos y combustible o los gastos de márquetin y publicidad, entre otros.
