Juventud, divino tesoro… No la desperdicies

El pasado viernes asistí a la emocionante graduación de mi hija Itziar en la Walter Johnson High School de Bethesda, Maryland. Fue un acto impecable, respetuoso y emocionante, como todas las celebraciones importantes de este gran país. Para los jóvenes norteamericanos, la graduación marca un hito importante: lo habitual es que abandonen la seguridad de sus hogares para estudiar en la universidad, trabajar, viajar… fuera ya de la tutela y protección de sus padres.

lentejitas

Así se lo recordó el orador invitado a los chicos y chicas allí presentes: “vivid la vida, abrid las puertas, no os encerréis en vuestros círculos, pisad otras calles, otros barrios, compartid techo y comida con otras razas, creencias e ideologías, buscad sin descanso vuestro lugar en el mundo, sea el que sea, desarrollad vuestra propia voz, y hacedlo de forma saludable, respetuosa con los demás y sostenible para vosotros mismos”.

Estas enseñanzas vitales son válidas también para la economía personal. Uno no puede salir al mundo y prosperar con una mochila repleta de piedras financieras desde el kilómetro cero. Por ello es conveniente dejar de hacer tonterías cuanto antes. He aquí un breve decálogo para jóvenes principiantes.

1) No quieras ya lo que tus padres tienen.  La casa, el coche, las vacaciones, todo… A no ser que seas millonario, tu Operación Triunfo costará tiempo y esfuerzo. Mucho de ambos. Además, tu camino tampoco tiene por que ser el suyo. Las cosas no son necesariamente como te dicen “que deben ser”. No hay un solo camino correcto, ni tu existencia es un cliché.

2) No vivas a crédito. Úsalo de forma responsable pero no empieces tu vida acumulando deudas: es la mejor forma de llegar a ninguna parte. Gasta, ahorra e invierte. Ejerce esa tríada, siempre, en la medida de tus posibilidades. Y no adoptes gravosas decisiones financieras si no sabes lo que estás haciendo.

3) No te acomodes en la casilla de salida. Uno no adquiere experiencia vital ni económica mediante el confort, lo sencillo o lo conocido. Dejar aparcado lo abrumador, desafiante, inquietante, peligroso, difícil, tedioso o aburrido es envejecer de joven. Se trata de crecer. Y uno es feliz creciendo. Acomodarse demasiado pronto puede significar que 20 años después te encuentres lamentándote por todo lo que NO hiciste.

4) La vida no es sólo comprar y acumular cosas. Las cosas van y vienen. Se adquieren, venden, intercambian, desechan o destruyen. Son necesarias para vivir, pero no SON tu vida. Acumula experiencias a la vez que construyes tu bienestar material. De lo contrario, te espera un rico vacío vital.

5) No pretendas orientar tu vida personal, tu trabajo y tus finanzas para gustar a todo el mundo. Satisfacer a todos los que te rodean es imposible y conduce a la infelicidad. También a la ruina.

6) Del mismo modo, no eches las culpas a los demás (o a tu entorno, o al tiempo, o a los astros) de todo lo que te ocurre. Acepta que en la ecuación de tu vida personal y económica hay una sola constante: TÚ. Deja de afrontar las situaciones difíciles con ira y frustración.

7) No puedes darte el lujo de no estar informado. La ignorancia nunca puede ser la excusa de tus malas acciones, personales y financieras, máxime si está en tus manos remediarla. La pereza mental será siempre tu peor enemigo y el mejor aliado quienes quieran controlar tu vida. Ve haciéndote a la idea: tendrás que estar aprendiendo hasta el fin de tus días.

8) Acepta que muchas otras personas son, simplemente diferentes. Poseen otras historias, experiencias, perspectivas. Trata de entenderlas aunque no las compartas. Siempre aprenderás algo.

9) Cuida tu cuerpo cono haces con tu mente. No lo llenes de basura ni lo maltrates. Es tu bien más preciado.

10) Nunca obvies las preguntas difíciles sobre ti mismo, tu vida y tu economía. Sé sincero con quien más debes serlo (contigo) y no tengas miedo a las respuestas. Actúa conforme a ellas. Pero actúa.

Finalmente, recuerda: no te culpes por ser humano. Sentirse inseguro es normal. Tener miedo es normal. Te equivocarás, es inevitable. Asúmelo y sigue adelante. Pero nunca te rindas. Nunca.

 

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