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“Los sistemas antifraude funcionan, pero el fraude evoluciona más rápido que nunca”

El fraude digital ya no es un problema exclusivo de grandes empresas o entidades financieras. La sofisticación de las estafas, el auge de la ingeniería social y la aceleración de los canales digitales han convertido la prevención en un reto transversal que afecta tanto a compañías como a consumidores. Para entender cómo está evolucionando este fenómeno y cuáles son los principales desafíos en España, hablamos con César Gilmartin, director técnico de la Asociación Española de Empresas Contra el Fraude (AEECF) y Fraud Business Development Manager en Experian.

Gilmartin alerta de que “el fraude se ha democratizado” gracias a la IA, pero también reivindica el valor de la colaboración entre empresas y la concienciación ciudadana como principales herramientas de defensa.

¿Cuál es la misión principal de la AEECF y cómo ha evolucionado?

La Asociación Española de Empresas Contra el Fraude (AEECF) nació en 2014 como entidad sin ánimo de lucro con una misión clara: crear una plataforma colaborativa que coordine un «sistema español antifraude» y consolide una comunidad de referencia para combatir el fraude empresarial. Desde entonces, la Asociación ha evolucionado reforzando cuatro ejes: protección de los intereses de los asociados, difusión de buenas prácticas y sistemas antifraude, interlocución público privada y concienciación de empresas y consumidores.

A día de hoy somos el referente en España en fraude, sobre todo gracias a nuestra labor en torno a la publicación de informes anuales y a la dinamización del ecosistema de fraude a través de foros y congresos especializados. Actualmente somos casi 50 entidades de primer nivel colaborando en este gran proyecto. Además, la AEECF impulsa iniciativas como HUNTER, un esquema multisectorial para compartir y comparar alertas de fraude entre empresas. En más del 80% de las ocasiones detrás de un fraude evitado había una alerta previa enviada por otra entidad.

¿Qué tipos de fraude son los más habituales hoy en España para las empresas?


El fraude más recurrente se concentra en canales no presenciales, donde la fricción es menor y el atacante puede etacar con rapidez y anonimato; de hecho, en el último informe de la asociación se indica que más del 80% del fraude sufrido entra por canales no presenciales. Dentro de ese contexto, la suplantación de identidad de clientes existentes y el robo de datos a través de ingeniería social (smishing, vishing, phishing) para realizar alta de cuentas sintéticas o identidades sintéticas son los fraudes más habituales. Adicionalmente las estafas entendidas como engañar a la persona legítima para que sean ellos mimos los que transfieren su dinero es el fraude que más está creciendo. A ello se suma el fraude vinculado a pagos/operativa digital y a la explotación de brechas de verificación, donde el reto suele ser equilibrar conversión y seguridad sin disparar falsos positivos.

Principales conclusiones del último Informe Anual de Tendencias de Fraude

En la 9.ª edición (2025), el informe resalta que una gran parte de los ataques se focaliza en el onboarding digital: el 72% de nuevos clientes personas físicas. Esto viene siendo habitual en anteriores informes pero lo que si es novedad es que el fraude por estafa, app, donde el cliente legítimo realiza la transacción por engaño, es el fraude que mas sube respecto a anteriores informes. Se aprecia una mejora en capacidad de bloqueo (el 76% de las empresas bloquea más del 75% de intentos) y pese a que los intentos de fraude aumentan año tras año, los fraudes consumados no están subiendo ni en volumen ni en importe.

Por primera vez en la serie histórica hemos sacado la valoración económica media de fraudes por producto, que van desde los 20.000€ en la financiación de vehículo hasta los 570€ en el uso fraudulento de tarjetas, Esta valoración nos está permitiendo ir acotando el impacto de fraude en España. Como última conclusión destacaría la falta de denuncia en algunos casos: la percepción de que a veces el culpable es el propio usuario, los pequeños importes, la falta de medios de persecución e incluso la falta de información de canales de denuncia provoca que se denuncien sólo el 31% de los fraudes en España.

¿Cómo ayuda la AEECF a prevenir y detectar fraude? ¿Qué herramientas/servicios ofrece?

La AEECF actúa como plataforma de coordinación y networking para que las empresas compartan aprendizajes, tendencias, señales de ataque y buenas prácticas de mitigación, compartición dentro de un mismo sector o entre sectores diferentes. Simplemente el hecho de reconocer que tengo el mismo tipo de fraude que mi entidad vecina o rival es una forma de empezar a luchar contra el fraude. Además, la asociación impulsa comisiones entre asociados, foros y eventos presenciales para poner en común todo lo que los asociados encuentran interesantes en el mundo del fraude. La inteligencia colectiva puede convertirse en mejora operativa.

Una pieza diferencial es HUNTER, definida por la Asociación como la primera plataforma multisectorial de compartición/intercambio y comparación de datos para lucha contra el fraude. Es una herramienta en la que entidades de telco y de financiación al consumo comparten sus datos para luchas contra el fraude. Cada año se comparten más de 13 millones de solicitudes de financiación y se evitan más de 350.000 fraudes. Y, por supuesto, publicamoa los Informes Anuales de Fraude (empresas y consumidores) como herramienta de referencia para dar a conocer problemática, herramientas, cifras, tendencias, etc.

Mayores desafíos ante el fraude en un entorno más digitalizado


El primer gran desafío es que, a medida que crece el ritmo de digitalización, el fraude se desplaza hacia dichos canales: según nuestro último informe presentado más del 80% entra por vías no presenciales y sigue habiendo mucha herramienta aún no digitalizada, envío de copias de DNI, nóminas, etc. El segundo desafío es la tensión permanente entre seguridad y experiencia de cliente: los falsos positivos aparecen como uno de los principales puntos de mejora citados por las compañías cuando evalúan eficacia de sus sistemas. Los sistemas antifraude funcionan puesto que el fraude consumado no está creciendo, pero las herramientas que quieren las entidades se quieren automatizadas, sin fricción con el cliente, sin falsos positivos… Otro reto crítico es la asimetría de velocidad: el atacante también está automatizando herramientas, cambiando su modo de atacar, aprendiendo constantemente y tienen menos presión de falsos positivos, fricción o falta de personal. Por último, no hay fórmulas mágicas contra el fraude; hay que combinar herramientas y formar a los gestores y empleados de las entidades y hay que asumir un grado de fraude puesto que cualquier puede ser victima del fraude. Desterraría la confianza de «a mi no me puede pasar porque total vendo cosas de 60€» pero también el «no tomemos muchas medidas porque el fraude es inevitable y lo repercutimos en precios».

Papel de la colaboración entre empresas, banca y autoridades. ¿Avances logrados?

La colaboración es clave porque el fraude es multisectorial y transversal: los patrones se replican entre industrias y, sin intercambio de señales o información entre sectores implicados, cada organización aprende «sola» y más tarde. En esa línea, la AEECF promueve la interlocución público privada como uno de sus objetivos fundacionales, precisamente para alinear respuesta operativa, prevención y persecución. Un avance tangible es el despliegue de mecanismos colaborativos como HUNTER, orientados a compartir indicios y comparativas de fraude entre empresas de distintos sectores. Además, se han impulsado convenios y alianzas para concienciación y formación (por ejemplo, acuerdos con entidades del ecosistema) que refuerzan capacidades y cultura antifraude La asociación ha participado en consultas públicas que han derivado en normas aplicables para evitar estafas, sus informes se tienen en cuenta por abogados, fiscales, FCSE y otros actores tanto para reflejar el problema del fraude como para ver el impacto que causa en la sociedad o cómo tratar de solucionar parte del problema a través de un entorno colaborativo.

Consejos para una pyme sin departamento especializado


Mi recomendación es empezar por un enfoque por capas:

  • Asegurar el onboarding: verificación de identidad y coherencia documental. No es necesario pedir siempre una copia del DNI puesto que su custodia es crítica, pero existen herramientas automatizadas sencillas y es el punto crítico de entrada del fraude.
  • Proteger canales de comunicación: correo, teléfono, mensajería.
  • Reforzar pagos con controles simples pero robustos.

En informes de la asociación se observa que la verificación de identidad y la validación documental están entre las herramientas más usadas por las empresas, y son un buen punto de partida también para pymes puesto que están funcionando. La segunda prioridad es formación y procedimientos: guías claras contra ingeniería social, doble aprobación en operaciones sensibles y revisión de cambios de datos bancarios/proveedores. Por último, si el volumen lo justifica, apoyarse en proveedores especializados de forma parcial: el informe 2025 refleja un mercado híbrido donde muchas organizaciones combinan equipo interno y outsourcing.

Impacto de la IA y nuevas tecnologías: aumento del fraude y prevención

La IA está actuando en «doble sentido». Por un lado, habilita estafas más creíbles (suplantación, vishing/smishing más sofisticados) y acelera la industrialización de la ingeniería social, algo que el informe 2025 ya identifica como tendencia. Ahora en segundos puede crearse una identidad inventadas creíble. Por otro lado la IA permite mejorar la prevención con analítica avanzada, detección de anomalías y modelos de decisión más precisos; sin embargo, el propio informe señala que el machine learning sigue infrautilizado pese a su eficacia potencial. El reto es gobernar bien la IA: datos de calidad, control de sesgos, explicabilidad cuando aplique y medición continua para reducir falsos positivos sin abrir brechas de seguridad. Los falsos positivos son el gran enemigo para las entidades, En resumen: la IA ha «democratizado» el fraude, pero también puede ser la ventaja diferencial del defensor si se integra correctamente en sus procesos y se combina con cooperación sectorial y multisectorial

Medidas legislativas o regulatorias necesarias en España


En mi opinión, sería útil reforzar marcos que impulsen la denuncia y trazabilidad del fraude, porque seguimos viendo una brecha entre capacidad de detección/bloqueo y escalado a vías formales; el informe 2025 evidencia que la denuncia sistemática es baja. También sería positivo promover estándares claros para intercambio de información entre organizaciones con garantías (protección de datos, proporcionalidad y finalidad antifraude), facilitando la cooperación sin fricciones. Y, por último, apoyar la formación y concienciación como medida regulatoria blanda, para elevar el nivel medio de prevención tanto en las entidades como en los consumidores. Según nuestros informes las principales víctimas del fraude son hombres menores de 25 y personas mayores de 65 años. Debería por tanto haber campañas de concienciación en colegios y centros de mayores. ¿Por qué no una asignatura de concienciación contra el fraude? No perdamos de vista que las víctimas de fraude sufren en un alto porcentajes consecuencias psicológicas. Además las autoridades solo están viendo la punta del iceberg puesto que sólo de denuncian el 31% de los casos. ¿Denunciarías que tú mismo has hecho un bizum pensando que tu hijo ha cambiado de móvil y te ha pedido 50€? Seguramente por vergüenza no y esto está pasando y no se refleja en las estadísticas.

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