Coberturas de un seguro: qué son, tipos y cómo elegir las que realmente necesitas
Antes o después todo ciudadano se ve abocado a contratar un seguro, ya sea obligatorio o preventivo. La oferta es mucha y variada. Hay todo tipo de seguros y cada uno de ellos con sus características y condiciones. Pero sobre todo hay que atender a las coberturas de un seguro, que son las que finalmente los definen, y los convierten en el producto que se adecua o no a nuestras necesidades. Veamos con mayor detalle en qué cosiste y que ofrece el mercado de los seguros.
¿Qué son las coberturas de un seguro?
Las coberturas de un seguro son a la vez las garantías y protecciones específicas que una póliza ofrece al asegurado ante riesgos determinados, y las obligaciones de la aseguradora, que deberá indemnizar o prestar servicios al titular en caso de acontecer un siniestro recogido en el contrato. Es decir, las coberturas definen el alcance de la póliza tanto en indemnizaciones como en la responsabilidad de la entidad aseguradora.
Diferencia entre cobertura, garantía y póliza
La cobertura, la garantía y la póliza son cosas distintas que forman parte de la contratación de un seguro. En concreto, la póliza es propiamente el contrato legal que documenta el seguro comercializado, y que firmará el asegurado al contratarlo. La cobertura, por su parte, es el riesgo específico protegido en el contrato. Por último, la garantía es el compromiso de la aseguradora de pagar una cantidad económica u ofrecer unos servicios determinados ante un siniestro cubierto por el seguro.
Cómo funcionan las coberturas de un seguro
Las coberturas de un seguro funcionan como límites establecidos que especifican la obligación de la aseguradora, a cambio del pago de una prima, de indemnizar al asegurado frente a unos riesgos concretos.
Límites, franquicias y exclusiones habituales
Los límites de una póliza de seguros, tal y como se ha explicado anteriormente, los marcan las coberturas incluidas en el contrato firmado por ambas partes. Pero hay otras variables en el mercado de los seguros y las condiciones de las pólizas. Por ejemplo las franquicias, que pueden incluirse en los contratos y consisten en una cantidad de dinero que el asegurado asumirá en cada posible siniestro. Un modo de reducir el coste de la prima mensual o precio del seguro. Según los seguros y las empresas aseguradoras, hay diferentes tipos de franquicias que pueden negociarse con los clientes en cada caso.
En cuanto a las exclusiones habituales, son causas o circunstancias que las pólizas de seguros no suelen cubrir. Y estas pueden variar en función del tipo de seguro y sus coberturas habituales. Por ejemplo los siniestros provocados por negligencias flagrantes del asegurado o incluso intencionados.
Tipos de coberturas de seguros más habituales
Las coberturas de un seguro pueden ir desde una póliza a todo riesgo a las más básicas, que a menudo se reducen a cubrir ciertas garantías exigidas por la ley. Y además dichas coberturas variarán enormemente según la tipología del seguro. Veamos algunas.
Coberturas básicas obligatorias
Las coberturas de seguros básicas obligatorias son aquellas exigidas por ley para proteger a terceros, y garantizar la reparación de daños si fuéramos responsables de un siniestro que así lo exigiese. Son las también llamadas coberturas de responsabilidad civil, y se centran principalmente en la responsabilidad del asegurado ante daños materiales o personales provocados a otra persona.
Coberturas opcionales o ampliadas
En un siguiente nivel están las coberturas opcionales o ampliadas, que añaden protecciones adicionales a la póliza base que permiten personalizar y aumentar la seguridad del asegurado. Unas coberturas extras que aumentan el capital contratado o extienden las garantías existentes. Una ampliación que supone encarecer las cuotas, pero disponer de una mayor protección. Es muy habitual en seguros de coche, hogar o comercios.
Coberturas complementarias personalizables
Las coberturas complementarias personalizables consisten en añadir beneficios opcionales y adicionales a la póliza principal del seguro de manera que se aumente la protección, pero además ajustándola a las necesidades concretas de quien la contrata.
Principales coberturas según el tipo de seguro
Es lógico que cada tipo de seguro tenga sus propias coberturas según la idiosincrasia del espectro protegido. Y a la vez, en cada tipo de póliza las habrá más frecuentes y menos comunes. Veamos algunos casos.
Coberturas en seguros de hogar
Las coberturas de un seguro de hogar están ideadas para proteger tanto la estructura de la vivienda (continente) como los bienes materiales del interior (contenido) ante posibles siniestros. Así, las más habituales son las coberturas de incendios, de daños producidos por agua, robos, daños eléctricos, rotura de cristales/espejos, y la denominada responsabilidad civil o a terceros, por si somos nosotros los que dañamos a los vecinos. También es muy común la asistencia en el hogar.
Coberturas en un seguro de coche
La principal cobertura es la de responsabilidad civil, ya que es obligatoria. Pero además, tanto para accidentes como para averías, casi todos los seguros incluyen asistencia en carretera, defensa jurídica y el seguro del conductor. Coberturas a las que pueden añadirse robo, incendio y rotura de lunas, entre otras. O directamente contratar el seguro a todo riesgo, que en condiciones de normalidad lo cubre todo.
Coberturas en seguros de salud
Los seguros de salud pueden ser muy diversos, según la entidad aseguradora y las necesidades del asegurado. No obstante, todos suelen incluir la asistencia primaria, especialidades médicas, medios de diagnóstico, urgencias, hospitalización y cirugía. Así mismo, y siempre vinculados a la sanidad privada, es habitual que ofrezcan acceso directo a especialistas, libre elección de centros concertados, y a menudo coberturas adicionales como odontología o pediatría.
Coberturas en seguros de vida
En lo que se refiere a los seguros de vida, las principales coberturas en estas pólizas la de fallecimiento por cualquier causa (natural o accidente) y la invalidez permanente absoluta. Estos seguros suelen garantizan estabilidad económica a los beneficiarios, cubriendo deudas como hipotecas, educación de los hijos o gastos de funeral y entierro.
Qué no suelen cubrir los seguros: exclusiones más comunes
Los siniestros que los seguros suelen rechazar y dejar fuera de sus coberturas son aquellos que han provocado daños por negligencia del asegurado o mediante acciones intencionadas. Tampoco suelen cubrir aquellos daños derivados de la falta de mantenimiento.
También son frecuentes exclusiones por siniestros acontecidos bajo efectos de alcohol o drogas, o sin licencia. Y en las pólizas de salud, aquellas relacionadas con enfermedades diagnosticadas antes de contratar el seguro.
Las catástrofes naturales como inundaciones, terremotos o huracanes no suelen incluirse en los seguros, porque por lo general están cubiertos por el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS).
Otras exclusiones comunes son las coberturas de joyas y objetos de alto valor no declarados, y también suelen excluirse aquellos accidentes que se producen durante actividades de alto riesgo.
Importancia de leer la letra pequeña
Por todo lo antedicho, leer con atención la letra pequeña de un contrato de seguro es fundamental. Tanto para conocer el compromiso real de la aseguradora en cuanto a coberturas, como para identificar posibles exclusiones y evitar desajustes económicos imprevistos. Por ejemplo el pago de franquicias o límites de indemnización inesperados.
Preguntas frecuentes sobre las coberturas de un seguro
¿Qué son exactamente las coberturas de un seguro?
Las coberturas de un seguro son las garantías y protecciones concretas que incluye una póliza frente a los riesgos de los cuales debe proteger al asegurado.
¿Cuál es la diferencia entre cobertura básica y opcional?
La cobertura básica de un seguro es la que garantiza la protección mínima del asegurado ante un siniestro, y con frecuencia es de carácter legal obligatorio para quien contrata la póliza. No obstante, el asegurado tiene la opción de ampliar las coberturas de su póliza incrementando el nivel de protección. Eso sí, con un incremento lógico del precio de las cuotas.
