«Bad Banks», finanzas sin escrúpulos
Estamos tan acostumbrados al predominio de la industria americana cuando el capitalismo y sus engranajes financieros conforman las líneas argumentales de una ficción, que nos sorprende, incluso nos causa extrañeza, descubrir productos tan sólidos y alambicados como la francesa “Sangre y dinero” o la germano-luxemburguesa “Bad Banks”. Series que compiten de tú a tú con los títulos mainstream de las plataformas televisivas. Algunos magníficos, hay que reconocer. Y lo hacen manejando idénticos ingredientes y con unos resultados más que dignos, a los cuales seguramente sólo les falta un rostro icónico del star system internacional para escalar en los rankings de lo más visto. Por cierto, pese al título que propicia este artículo, mejor la miniserie francesa que la germana. Todo hay que decirlo.
“Bad Banks” se centra en una joven y talentosa ejecutiva de inversiones (Paula Beer). Una ejecutiva tan brillante como inexperta se zambulle de buenas a primeras, sin las prevenciones y argucias que otorga la experiencia profesional, en el feroz y envenenado mercado de los bonos, las cotizaciones y las fusiones multinacionales. Expuesta además a una competencia sin cuartel. A la peor clase de egoísmo, que es el del narcisismo financiero. Y por supuesto al machismo recalcitrante que sigue imperando en las altas esferas del poder económico. Un entorno laboral tan hostil como exigente, pero que no conseguirá intimidarla, sino todo lo contrario. La curte, la motiva, como profesional y como mujer, y la incita a establecer sus propias reglas. No menos turbias y maquiavélicas que las ya existentes, pero ideadas para hacer algo así como justicia financiera. Aunque en beneficio propio, lo cual no es ético ni honesto, pero al menos consigue que el espectador empatice con un personaje sin escrúpulos del sector bancario. Un mérito que no se le puede negar a la serie.
Dos temporadas de Bad Banks
«Bad Banks» tiene dos temporadas de 6 capítulos cada una, que pueden verse en Prime. Dos entregas en las que se suceden todo tipo de situaciones y escenarios. Conflictos dramáticos que, envueltos por un torrencial y por momentos incomprensible lenguaje financiero, que podemos degradar a categoría de ruido de fondo, sirven de sofisticado y a ratos obsceno contenedor del convencional catálogo de miserias humanas. Desde la ambición enfermiza a la corrupción y los fraudes que la fomentan. Pasando por los abusos de poder, la extorsión, el oportunismo, la deslealtad, la infidelidad, la desesperación económica, la frustración profesional, etc. En clave de intriga financiera combinada con drama existencial y un ligero tufillo a denuncia social. A la que cada uno dará el pábulo que su ideología sociopolítica considere. Sobre todo cuando una línea de diálogo apuesta por el comodín de la referencia real, y compara el escenario caótico y la hecatombe bancaria de la serie con la debacle de Lehman Brothers en 2008. Aquella que provocó una crisis financiera mundial. Un intento algo taimado de insuflar relevancia al producto.
Ahora bien, si es entretenimiento lo que se andaba buscando, “Bad Banks” cumple de sobra. Aunque no formará parte de vuestros referentes futuros.
Javier Matesanz
