11 hábitos de ahorro para 2026
Es inevitable. El nuevo año empieza con la cuesta de enero tras las costosas celebraciones navideñas. De modo que intentaremos colaborar con el propósito generalizado de la recuperación de las economías domésticas con un listado de once hábitos de ahorro para 2026.
Once eficaces hábitos de ahorro
Tras los habituales dispendios de las fiestas de Navidad y año nuevo, conviene recuperar la normalidad en materia de consumo y adoptar algunas medidas para recuperarse económicamente. Proponemos once hábitos de ahorro que pueden resultar muy útiles para ello.
Presupuestar nuestras iniciativas comerciales
Uno de los hábitos más útiles para el ahorro es hacer siempre un presupuesto en función de nuestras posibilidades y una lista de necesidades. Antes de ir al supermercado, si tenemos por delante un fin de semana de escapada, si hay que salir a comprar unos regalos o simplemente para tener la semana financieramente controlada, lo mejor es elaborar un presupuesto realista y respetarlo.
Cualquier gasto por encima de la cantidad establecida como tope, afectará a nuestra capacidad de ahorro. Y recuerda una de las máximas fundamentales en materia de educación para el ahorro: Si no lo necesitas, aunque sea barato, será un dinero gastado sin motivo.
Automatizar el ahorro
Aun teniendo el propósito firme de ahorrar, podemos incumplir nuestros objetivos por múltiples imprevistos o tentaciones de consumo que nos desvíen de la senda del ahorro.
Una buena manera de evitarlo es automatizar el ahorro. Una solución que consiste en configurar nuestra cuenta bancaria para que una parte de los ingresos se transfiera automáticamente a una cuenta de ahorro. Así se evita la tentación de gastar dinero y se va construyendo un fondo para los objetivos marcados a través del ahorro.
Contabilizarse uno mismo como gasto
Otro de los hábitos de ahorro que puede resultar muy eficaz es el de contabilizarse uno mismo como gasto.
No es una de las partidas habituales en un presupuesto, pero sí puede ser de las más eficientes. Y es que considerarse a uno mismo como un gasto es una buena estrategia financiera. Es decir, una vez que hayamos cuantificado los gastos fijos anuales, hay que incluirse a uno mismo como tal. Consiste en reservar para nosotros mismos una parte de los ingresos mensuales. Es la manera de no pasarse del presupuesto sin tener que renunciar a ciertos caprichos o inversión en ocio.
Prorratear los gastos anuales
Si queremos evitar sorpresas, otro de los hábitos de ahorro recomendables es prorratear los gastos anuales. Esos recibos que se pagan una vez al año. Por ejemplo los seguros, o según qué tasas o impuestos municipales (el IBI, el impuesto de circulación, las tasas de las basuras, etc).
Hay que calcular cuánto supone al mes ese gasto, de modo que podamos calcular cuánto hay que ahorrar mensualmente para hacer frente sin trastornos al pago anual cuando llegue.
Gastar sin precipitación
Hay quien padece todo el año el síndrome de las rebajas. La compra compulsiva e irreflexiva. La mejor manera de gastar más de lo previsto y, a menudo, en cosas innecesarias. Una actitud poco recomendable en los periodos de rebajas, pero que también tiene efectos negativos en nuestra economía el resto del año. Comprar por impulso o porque los productos están en oferta suele ser un error que sale caro. En cualquier momento del año.
Compras anticipadas
Uno de los hábitos de ahorro que más dinero puede ahorrarnos es el de la anticipación. Ser previsor es una buena cualidad para los ahorradores. Comprar o contratar según qué productos o servicios con antelación suele ser una magnífica estrategia desde el punto de vista del ahorro.
Las recientes celebraciones navideñas son un buen ejemplo. Comprar los productos de la cena de Noche Buena con meses de antelación y congelarlos, hubiera significado adquirirlos a un precio muy inferior al que se paga cuando se compran la misma semana de fiestas. Y lo mismo ocurre en otras fechas señaladas a lo largo del año.
Uso del transporte público entre los hábitos de ahorro
Tal vez no lo hayamos pensado nunca, y mucho menos calculado, pero es más que probable que, aun teniendo vehículo propio, el uso del transporte público nos ahorrara dinero. Sobre todo cuando se puede acceder a algún tipo de tarjeta ciudadana, entre cuyas ventajas están los descuentos en movilidad.
El transporte público es en general más barato que las tarifas de los parkings y que el ORA. Y además al gasto habrá que sumarle el coste del combustible.
Comer en casa
Este ahorro es de una evidencia que no requiere grandes explicaciones. Es de los hábitos de ahorro con resultados más perceptibles e inmediatos. Cocinar en casa no solo es más económico, si también más saludable.
Además, planificar las comidas semanales aún puede significar un mayor ahorro al aprovechar mejor los ingredientes. Y tanto puede comerse en casa como llevarse la fiambrera al trabajo. Tanto da desde un punto de vista económico.
Hábitos de ahorro en el consumo energético
Consumir menos energía es gastar menos dinero. Por no hablar de cuestiones medioambientales. Y es que solemos consumir más de lo que necesitamos. A veces, en pequeñas cantidades, pero que acaban sumando totales importantes. Son los conocidos como gastos hormiga, en los que también incurrimos en otros ámbitos.
Apagar luces cuando no las uses, desconectar aparatos en standby o bajar un poco la calefacción puede parecer poco, pero se nota en la factura al final del mes.
Un clásico de los hábitos de ahorro: comparar precios
Otro de los clásicos entre los hábitos de ahorro es comparar precios antes de comprar.
Comparar los precios de los productos que compras de manera habitual y establecer ciertas rutinas de compra y fidelidad a tus establecimientos de referencia puede ahorrarte una cantidad significativa de dinero. Y esto es aplicable también a las compras online.
Fondo de emergencia
Uno de los hábitos de ahorro más eficaces es el de hacerse un fondo de emergencia. Un dinero ahorrado que nos aportará tranquilidad de cara a los posibles imprevistos. Y es que las sorpresas seguirán siendo caras, pero al menos podremos asumirlas.
Un fondo de emergencia es una reserva de dinero a la que poder recurrir en caso de emergencia o situaciones inesperadas, que siempre nos pueden surgir y alterar nuestro presupuesto mensual. Siempre estamos expuestos a posibles averías o derramas o gastos médicos, y el fondo de emergencia es la mejor manera de afrontar estas incidencias sin que resulte traumático para nuestra economía doméstica.
Conclusión
La Navidad es la fiesta del consumo por excelencia, y nuestra economía no suele salir bien parada de estas celebraciones de fin de año. Por eso, y conscientes de lo dura que puede ser la cuesta de enero, exponemos once hábitos de ahorro que pueden resultar muy útiles.
