Ley de Parkinson: Qué es y cómo afecta en el ahorro

La Ley Parkinson es la respuesta a una realidad económica que antes o después hemos experimentado casi todos. Consiste en el hecho de que aunque nuestros ingresos aumenten, nunca sobra dinero para ahorrar a final de mes. ¿Por qué? Pues porque cuanto más ganamos, más gastamos.

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Ley de Parkinson: más ganas, más gastas.

La Ley Parkinson fue enunciada en 1957 por Cyril Northcote Parkinson. Entre sus múltiples planteamientos, que tanto se refieren a las finanzas personales como a las comerciales, promulga un axioma que afecta directamente al ahorro. Es este: “Los gastos aumentan hasta cubrir todos los ingresos”. O dicho de otro modo, cuanto más ganas, más gastas. Por tanto, aunque ingreses más, sigues sin ahorrar.

La manera de evitar esta inercia consumista no es otra que la planificación financiera. Ya sea personal o doméstica. Hay que concienciarse de la nueva situación económica, y no traducirla únicamente en términos de consumo. Tengo más, puedo gastar más. Algo que resulta evidente, pero probablemente poco sensato. Sobre todo si acabamos adquiriendo más compromisos financieros, adecuados a nuestra nueva situación económica, pero que nos siguen impidiendo el ahorro preventivo.

Fondos de emergencia

Los expertos recomiendan, para contravenir a nuestro favor la Ley Parkinson, planificar el ahorro de forma automática. Es decir, destinar, y a ser posible a través de una orden bancaria periódica y mecanizada, una parte de esos ingresos a un fondo de emergencia. De este modo, nuestro saldo estará a nuestra entera disposición para gastar, pero sin menoscabar nuestra capacidad de ahorro para afrontar posibles imponderables o malas rechas económicas en el futuro. Una buena fórmula es elaborar un presupuesto ajustado a la nueva situación económica dividido en tres partes: lo que se necesita para vivir, una partida dedicada al ocio y otra destinada al ahorro.

Los imprevistos pueden desestabilizar la economía familiar. Siempre son inoportunos, y a veces inasumibles, sobre todo cuando llegan en un momento financieramente difícil. Por ello siempre es recomendable tener unos ahorros que nos permitan hacer frente a esos eventuales problemas. Un dinero que se conoce como “Fondo de emergencia”.

La importancia de ser previsores y ahorrar viene marcada por la tentación que dicta la Ley de Parkinson, y es que cuando nuestros ingresos mejoran y ascendemos en la jerarquía social económica, es muy frecuente querer evidenciar ese éxito financiero y aparentarlo en busca del reconocimiento, y eso implica un incremento de gastos “innecesarios” de cara a la galería que son incompatibles con el mencionado ahorro

La Ley de Parkinson también se aplica a las finanzas empresariales. Cuando un emprendedor tiene un negocio y empieza a tener ingresos, lo cual se traduce en beneficio, por lo general tiende a invertir para crecer. Es decir, más gana, más invierte (gasta). Eso puede ser una buena estrategia comercial, según las aspiraciones del negocio, pero a la vez es un riesgo empresarial que se perpetúa, pues si funciona, volverá a tener más ingresos, y de inmediato aparecerá la tentación de crecer más.  

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