Un proyecto de educación financiera
para domesticar tu economía

¿Gastas más de lo que ganas? Cómo recuperar el control de tus finanzas

Si a final de mes compruebas que gastas más de lo que ganas, que el dinero desaparece sin saber muy bien en qué lo has gastado, no eres el único. Identificar dónde se va el dinero y crear hábitos sencillos puede ayudarte a recuperar el control de tus finanzas y empezar a ahorrar sin necesidad de hacer grandes sacrificios.

¿Cómo saber si realmente gastas más de lo que ganas?

Saber si gastas más de lo que ganas es sencillo. Lo difícil es revertir esa situación económica deficitaria. Basta con sumar todo el dinero que ingresamos al mes y restarle cada gasto fijo y variable que realicemos en ese mismo periodo. Incluidos los pagos hechos con tarjeta, que permiten gastar dinero a crédito. Es decir, que no tenemos. Y eso puede desvirtuar los cálculos. Si el resultado total es negativo es que gastamos más de lo que ganamos.

Señales de alerta

Para evitar llegar a una situación económica preocupante, es aconsejable atender a ciertas señales de alerta que a veces nos pasan inadvertidas aun siendo evidentes en nuestra cotidianeidad financiera.

El hecho de no poder ahorrar nada a final de mes, por ejemplo. O tener que pedir prestado para pagar alguna factura, y devolver el dinero al cobrar, con lo que ya mermamos los ingresos del próximo mes. Y otro indicio habitual es comprobar que nuestro saldo ha disminuido, pero no recordamos en qué hemos gastado el dinero. Los gastos invisibles suelen ser los responsables.

Gastos invisibles

Los gastos invisibles son pequeñas cantidades de dinero que gastamos durante el día y pasan desapercibidas porque son poco importantes. Lo que ocurre es que si se suman todas ellas a final de mes, el total puede ser considerable y marcar la diferencia entre ahorrar o aumentar la deuda.

Son los conocidos como gastos hormiga (cafés, snacks, etc) o gastos vampiro, que son esos pagos automáticos o suscripciones a aplicaciones y servicios de streaming que casi no usamos. Igual que el gasto fantasma, que suele circunscribirse al gasto energético doméstico, como por ejemplo el consumo de los aparatos en “stand by”.

Cómo calcular tu capacidad de ahorro

Como se ha comentado con anterioridad, para calcular nuestra capacidad de ahorro hay que sumar ingresos fijos y restarles los gastos fijos y variables. Pero hay una fórmula para distribuir esos gastos de forma estratégica y favorecer el ahorro. Es la regla del 50/30/20, que consiste en destinar el 50% de ingresos a las necesidades, el 30% para gastos personales o prescindibles y el 20% para el ahorro.

 Gastas más de lo que ganas: errores frecuentes que impiden ahorrar

Cuando nuestros ingresos no llegan a final de mes hay que tomar medidas, y muchas veces basta con revisar nuestros hábitos y evitar errores recurrentes que derivan en gastos prescindibles.

Uno de los errores más frecuentes es no hacer un presupuesto mensual, y ceder a la improvisación el control de nuestras finanzas.

Una de las consecuencias de las economías domésticas erráticas suele ser el consumo impulsivo. Sin estrategia ni control. Y este proceder se salda siempre con gastos excesivos e innecesarios.

Una revisión exhaustiva de los gastos domiciliados es fundamental, pues a menudo descubrimos cargos automáticos por servicios o subscripciones que ni recordamos que teníamos.

Revisar todos los recibos suele ayudar a descubrir gastos prescindibles o que pueden reducirse con cambios de suministro o de ofertas. A veces gastamos por inercia más de lo que pensamos.

Cómo hacer un presupuesto que funcione

Coma ya hemos señalado, hacer un presupuesto de la economía familiar es fundamental para el control de nuestras finanzas. Casi una obligación, más que una necesidad, si eres de los que gastas más de lo que ganas. De modo que os invitamos a clicar en este enlace y entrar en el artículo de nuestra web donde se explica cómo Hacer un presupuesto familiar en 4 pasos.

Trucos sencillos para ahorrar todos los meses

Si gastas más de lo que ganas no te queda otra que revisar tus hábitos económicos y encontrar la manera de ahorrar algo todos los meses. Veamos algunos trucos para conseguirlo.

Anticipar el ahorro antes de gastar

Un buen truco es ahorrar antes de gastar. Apartar una cantidad fija de dinero cada mes para ahorrar justo al recibir la nómina. Y así la primera cantidad que le restamos a nuestros ingresos es para guardarla, no para gastarla.

Eso sí, para que funcione hay que ser disciplinado y pertinaz. Pero si dudamos de nuestra capacidad para cumplir con el objetivo, existe la posibilidad de automatizar el ahorro. Que el propio banco retire una cantidad de manera automática a una cuenta de ahorro cuando nos ingresan la nómina.

Si gastas más de lo que ganas, aplica la regla de las 24 horas

La regla de las 24h propone retrasar el gasto, lo cual permite reflexionar y tal vez replanteárselo. La idea es esperar al menos 24 horas antes de comprar un artículo que no sea de primera necesidad. De ese modo se frena el impulso consumista, y se puede tomar la decisión sin estrés y en función de la necesidad.

Reducción de los pequeños grandes gastos

Unos párrafos más arriba hemos explicado en qué consisten los gastos invisibles. Esos que casi ni nos damos cuenta que hacemos, y que a final de mes suman cifras considerables. Son los pequeños grandes gastos diarios como los hormiga, los vampiros o los fantasma, que debemos aprender a controlar o eliminar, y que aliviarán nuestra economía. Algunos de ellos son gastos vinculados a hábitos prescindibles que debemos replantearnos  para ahorrar.

Preguntas frecuentes: ¿Gastas más de lo que ganas?

¿Qué hago si no consigo ahorrar nada?

El ahorro no es una obligación. Es recomendable para garantizar la tranquilidad económica frente a imprevistos o para poder encarar proyectos personales o profesionales que exigen una inversión. Por ello si no se consigue ahorrar es recomendable revisar nuestra economía e intentar revertir la dinámica.

¿Gastas más de lo que ganas? Descubre los gastos hormiga

Los gastos hormiga son pequeños gastos repetitivos, generalmente innecesarios o impulsivos, que realizamos sin pensarlo dos veces: el café de cada mañana fuera de casa, esa botella de agua comprada en la calle, la propina automática, o incluso una pequeña apuesta en una máquina tragaperras “para no llevar suelto”. A pesar de que cada uno representa un gasto mínimo, su frecuencia y falta de control los convierte en una amenaza real para la economía personal.

¿Es mejor ahorrar o amortizar deudas?

Siempre dependerá del caso concreto. No hay dos iguales. Pero cancelar las deudas lo antes posible es siempre una buena estrategia, a no ser que hacerlo ponga en riesgo el bienestar financiero de la persona. Esa debe ser la prioridad, y suele depender del ahorro.

¿Cómo crear un fondo de emergencia?

Lo habitual para crear un fondo de emergencia es calcular los gastos básicos mensuales (vivienda, comida, servicios), y establecerse el objetivo de ahorrar una cantidad de tres a seis veces (meses) esos gastos. Luego separar este dinero en una cuenta de acceso rápido e independiente de los gastos diarios, y aportar una cantidad fija cada mes de forma automática. Esa cuenta será el fondo de emergencia. Y si es una cuenta remunerada o un fondo monetario que haga rendir el dinero, pues mejor.

Ideas clave a recordar si gastas más de lo que ganas

* Si gastas más de lo que ganas, tu economía es deficitaria, y para solucionarlo hay que hacer un presupuesto e identificar los gastos prescindibles.

* El ahorro debe ser el objetivo para toda economía doméstica.

* Los pequeños gastos diarios suelen lastrar la capacidad de ahorro.

Volver al principio
Ir al contenido