Cómo proteger mis tarjetas de crédito y débito

Consejos para la seguridad de las tarjetas

Las tarjetas de crédito y de débito son tal vez hoy más comunes incluso que el uso de la moneda, y hay que protegerlas convenientemente para evitar disgustos e impedir el fraude.

El uso de las tarjetas bancarias es una operación muy segura, ya sea por internet, en un comercio vía datafono u operando en un cajero, pero no por ello debemos bajar la guardia, pues el acecho de la delincuencia es un hecho lamentablemente habitual que afecta tanto al metálico como al dinero plástico, y todas las precauciones son pocas.

El PIN

El número PIN es la llave de su tarjeta. Un código sin el cual nadie puede operar con ella, y por ello debe mantenerse a buen recaudo y en conocimiento únicamente de la gente que consideremos de confianza (o nadie).

Se trata de un número secreto adjudicado aleatoriamente a su tarjeta, y que usted puede cambiar para personalizarlo. Una vez elegido el número deseado debe memorizarlo y, por seguridad, apuntarlo en algún lugar que solo usted conozca por su algún día le traiciona la memoria. Pero en ningún caso lo apunte en un lugar lógico y cercano a la tarjeta. Por ejemplo, jamás lleve el número PIN apuntado en un papel en la cartera.

Tampoco es conveniente que el número (de cuatro cifras) resulte obvio o fácil de adivinar a terceros. Es decir, evite fechas de cumpleaños, primeros números de su DNI o cifras significativas para usted.

También es importante tomar la precaución de ocultar sus manos cuando teclee el PIN en un cajero. Pueden estar mirando (una persona o una cámara oculta) y luego robarle la cartera, con lo cual tendrían vía libre para desvalijar su tarjeta.

“Pedir DNI”

Las tarjetas, tanto las de crédito como las de débito, cuentan con un espacio en blanco en el reverso reservado para la firma. En cambio, y aunque las empresas emisoras lo aconsejan, hay quien considera que no es esa la mejor opción. El ladrón puede haber tenido tiempo de aprender a imitar nuestra firma, y además el empleado de un comercio nunca irá a comprobar la precisión de la rúbrica. Y mucho menos si ni tan siquiera ha pedido el carnet al portador, con lo cual ya hubiera frustrado la operación (lamentablemente esto se hace cada vez menos). Por eso, hay muchas personas, y así lo recomienda también el Banco de España a través de su web Finanzas para todos (Kit de supervivencia financiera), que prefieren escribir en espacio el mensaje “Pedir el DNI”, para que persuadir al comerciante para que lo haga. No obstante, lo ideal es firmar y escribirlo al lado, pues algunos comercios no aceptan tarjetas sin firmar, y están en su derecho.

En cualquier caso, cualquier precaución es poca y lo más importante es no perder nunca de vista nuestra tarjeta. Ni a la hora de pagar. Podemos exigir estar delante cuando la pasen por el datafono, y si no es posible en nuestra mesa (bar o restaurante), no pueden impedirnos acompañar al empleado hasta la barra o cualquiera que sea el lugar donde ha de realizar la operación. De este modo se evitará una posible duplicación del plástico o cualquier otro tipo de fraude.

Igualmente, si no hace un uso habitual de la tarjeta, compruebe periódicamente que siga en su poder, ya que le podría haber sido sustraída y usted tardaría mucho en echarla en falta, con la ventaja que eso significa para el ladrón. Y por ese mismo motivo, no lleve con usted más tarjetas de crédito que las que utiliza – ni a diario ni en los viajes-, pues tardaría demasiado en notar su ausencia.

Al recibir su tarjeta en la entidad bancaria, ésta viene acompañada de una serie de documentación que debe guardar a buen recaudo y separada de ella, pues contiene información que puede ser de utilidad para utilizarla ilegítimamente. También se le informará de un teléfono de emergencia para comunicar el extravío o robo de la tarjeta. No dude en memorizarlo en su teléfono móvil o apuntarlo en su agenda para llevarlo siempre encima. El tiempo que tarde en denunciar la desaparición y anular-bloquear la tarjeta es básico para impedir el fraude. Piense que hasta el momento del aviso la responsabilidad recae sobre usted (a no ser que tenga contratado un seguro); y en cambio, desde el momento de la comunicación queda libre de responsabilidad sobre el uso fraudulento de la tarjeta.

Indiscreciones temerarias

Hay que ser discreto con la información personal, y más cuando de ella depende nuestra seguridad económica. Nunca tire los recibos de un comercio o de un cajero a una papelera cercana, pues llevan sus datos y pueden saber dónde lo han usado. No digan en voz alta (por teléfono, por ejemplo) su número de tarjeta, ya que podrían estar escuchando. Ni lo apunten en una servilleta o un papel cuando se lo dicen, pues podría perderlo u olvidarlo y que caiga en las manos equivocadas. Tampoco proporcione sus datos personales por teléfono o Internet, a no ser que usted haya iniciado la operación y esté realizando una reserva o compra. Y en cualquier caso, nunca escriba esta información por correo electrónico, pues es muy fácil intervenirlos.

Incluso es recomendable, si tira sus documentos a la papelera de su casa, que los haya troceado a conciencia, pues nada impide a un ladrón hurgar en su basura en la calle.

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