¿Quién le hacía la cena a Adam Smith? Las mujeres y la economía

Portada del libro de Katrine MarçalNo es un libro feminista, sino un ensayo lógico, justo y razonable. Cualquier mujer – y hombre concienciado y comprometido- que reivindique el valor del trabajo doméstico, sea o no remunerado, disfrutará con los planteamientos de este trabajo de Katrine Marçal, que choca frontalmente, cuando no revoca por pura evidencia, las teorías socioeconómicas del Homo Economicus de Adam Smith, padre de la economía moderna, pero hijo desfasado de un tiempo cada vez más lejano y socialmente caduco.

La base del vetusto Homo economicus era pensar que todo se hace por interés propio, por egoísmo pecuniario. Un ánimo de lucro que nada tiene que ver con la generosidad, por mucho que el prójimo de beneficie también de él, y que propicia e impulsa el sistema capitalista que gobierna el mundo. La oferta y la demanda. Única fórmula válida para el mercado actual. Todo a cambio de dinero. El trabajo no es gratis. Pero, ¿qué pasa con quien cuida, limpia y cocina en casa? Esas mujeres que no cobran, que lo hacen por amor. Y eso pasa hoy y pasaba en casa de Adam Smith, a quien su madre le preparaba la cena cada noche allá por 1750. Pues bien, a esas mujeres, fundamentales también en lo que podríamos llamar la intraeconomía doméstica, es a quien se dedica este libro, que analiza su papel socioeconómico, que desde la sombra, siempre discreto y eficiente, ha permitido que nuestra sociedad siga avanzando.

Pero ¿Quién le hacía la cena a Adam Smith? no se queda ahí. La historia económica no solo ha sido injusta con la mujer en el entorno doméstico. Aún hoy sigue siendo una quimera la equiparación salarial entre hombres y mujeres. “Si a las mujeres se les paga menos, es porque su trabajo vale menos”, señala la autora del libro, y eso a todas luces es una solemne falacia. También este extremo es tratado en el texto publicado por Editorial Debate.

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