Hoy analizamos la trepidante implantación de la robotización en el mundo, sus amenazas, pero también las oportunidades para el empleo y los emprendedores de esta vertiginosa mutación que no pocos analistas tecnológicos señalan, junto con la IA, como nuevo paradigma de los profundos cambios económicos y sociales que asoman por el horizonte.
¿Qué es un robot?
Un robot es, escuetamente, una máquina física programable que puede tener uso en diversas áreas de servicios, industriales o militares, y que puede adoptar una actividad mecánica programable sin inteligencia o tener cierta capacidad de decisión programable, con o sin supervisión humana. Maquinaria que puede disfrutar de cierta autonomía para tomar decisiones, incluso capaz de aprender rutinas, mientras que la automatización tradicional es un sistema mecánico simple.
Entre el primer grupo se sitúan los robots más sencillos de servicios profesionales, tales como la limpieza, logística, etc, denominados cobots (robots colaborativos de bajo coste y fáciles de programar). Son ya muchas las tareas en esos ámbitos en las que la robotización se ha impuesto. Brazos robóticos para soldaduras, fijos o en plataformas móviles, para paletizar en almacenes logísticos, recolección de fruta o atención de diferentes puntos en las planta de producción.
Impacto de la robotización en el empleo: pérdidas y transformaciones
La implantación de robots industriales y de servicio genera temores legítimos, especialmente en aquellos empleos basados en tareas repetitivas que podrían verse sustituidos por máquinas.
Sin embargo, la evidencia empírica relativiza ese pesimismo extremo habiendo incluso estudios y análisis del fenómeno que concluyen que el impacto es limitado e incluso positivo en el empleo ya que se ha observado que los países con mayor densidad de robots tienden a tener tasas de desempleo más bajas, pues la automatización requiere personal especializado promoviendo nuevas profesiones relacionadas con su diseño, instalación, mantenimiento, reparación o programación.
Oportunidades de la robotización para autónomos y pymes
La robotización ofrece nuevas oportunidades al aumentar la eficiencia e incrementar la productividad de las plantas ya que permite producir más con menos insumos, potenciando la competitividad y, a la larga, mejores salarios.
Según datos de la Federación Internacional de Robótica en 2025 se añadirán alrededor de 600.000 robots nuevos en las industrias de todo el mundo (5 % más que en 2023). Tal auge genera una fuerte demanda para vacantes técnicas (operadores de drones, conductores de vehículos autónomos, programadores de células robóticas, telemedicina con robots quirúrgicos, robótica agraria, y otros de tecnologías muy especializadas).
Para las pymes, los cobots y la miniaturización de la electrónica han vuelto accesible la automatización. Incluso una micropyme puede incorporar un brazo robótico ligero para mejorar sus procesos repetitivos internos.
La robotización, por ello, no se circunscribe sólo a las grandes industrias lo que se traduce en una oportunidad para muchos proveedores y para pequeñas pymes locales, talleres y almacenes.
Algunos ejemplos de robotización en industria y servicios
El sector manufacturero europeo es uno de los grandes demandantes en robotización. El pasado año se instalaron cerca de 72.000 robots industriales nuevos en la UE.
España ocupa el cuarto puesto comunitario, con 3.800 robots añadidos en 2022 (+12 %), siendo la automoción (fabricantes de vehículos y componentes) el principal sector.
Otros sectores como el químico o la alimentación los utilizan para tareas de manipulación y envasado.
Aunque más modesta que en la industria, la adopción de robots en el sector servicios crece con fuerza. En 2023 se vendieron 113.000 robots de transporte y logística profesionales.
Además, el sector de la hostelería y la atención al cliente sumó más de 54.000 robots de orientación, guía o telepresencia evidenciando que desde hoteles hasta centros comerciales demandan robots informadores o camareros mecánicos.
Adaptación: formación y brecha digital
La robotización puede suponer una amenaza en alguna medida para el empleo, especialmente donde sustituyen tareas manuales peligrosas, tediosas o rutinas sencillas, generando preocupación entre los sectores menos cualificados, sin embargo, también ofrece mayor eficiencia, nuevos empleos cualificados y mercados innovadores, además de mejoras competitivas a nivel nacional e internacional.
Es ya habitual leer noticias sobre el incremento en la producción de robots, con incluso implantación de fábricas de gran volumen, como los BotQ, diseñadas para producir miles de ellos anualmente, un indicador de su éxito.
Por esas razones conviene a nuestros lectores que puedan tener interés en una nueva singladura profesional o actividad tener presente este sector que necesitará formación continua, habilidades digitales y técnicas, programación de robots, mantenimiento mecatrónico, análisis de datos y aprovechar estos avances en su actividad.
Formación Anei