Depósitos estructurados, una fórmula para ahorrar

Los depósitos estructurados son productos de ahorro que se caracterizan por dividir la inversión en dos partes. La primera se destina a un depósito bancario convencional (que suele ser a plazo fijo), por el que el cliente recibe un interés establecido (de alta rentabilidad) durante un tiempo determinado (unos doce meses).

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Por la otra parte, recibe un interés variable referenciado al índice bursátil, a la evolución de las acciones en las que invierte, divisas, Euribor o fondos de inversión. La rentabilidad del producto variará en función de la cotización de esos valores, es decir, si su cotización final es mayor a la inicial, la rentabilidad será mayor.

Generalmente, esta última parte se invierte durante un periodo de tiempo que puede incluso exceder los 5 años.  Esto supone un riesgo para el cliente, ya que según los casos no puede disponer de sus ahorros en ese periodo de tiempo, o tener invertido su capital en un índice, en acciones o divisas que pueden perder valor. ¿Conviene asumir los riesgos?

Ventajas

  • La rentabilidad es mayor que la de un depósito bancario
  • La parte colocada en el depósito convencional está garantizada por el Fondo de Garantía de Depósitos
  • La mayoría de las entidades dan la posibilidad de cancelarlo anticipadamente
  • Tributan igual que los depósitos convencionales

Inconvenientes

  • La parte a interés fijo quedará depositada por menos tiempo
  • La parte variable suele estar invertida en plazos de vencimiento largos
  • Al principio se desconoce cuál va a ser la rentabilidad final
  • El interés final que recibe el cliente de su inversión puede ser nulo o incluso negativo
  • Son muy arriesgados para los consumidores sin conocimientos financieros
  • Su funcionamiento es más complejo que los depósitos tradicionales
  • Las entidades suelen exigir comisiones altas al cliente para recuperar el dinero invertido antes del vencimiento

Antes de invertir

A la hora de contratar un depósito estructurado debemos estudiar y conocer previamente las condiciones bajo las que se obtendrá la rentabilidad. El cliente ha de leer atentamente la letra pequeña para saber qué tipo de depósitos nos conviene más según el nivel de riesgo que queramos asumir (combinados, indexados, plazo fijo + fondo de inversión, etc. ) y qué garantías nos ofrece la entidad bancaria. También hay que tener en cuenta los límites a los beneficios que podemos obtener con estos depósitos y las comisiones de cancelación que tendremos que pagar si retiramos el dinero antes de tiempo.

Por otro lado, es importante no fijarse solamente en la alta rentabilidad fija (en torno a un 12 y 14 por ciento) que nos ofrecen estos productos financieros, sino que conviene conocer todas las condiciones (sobre todo qué nos puede aportar la parte variable de este depósito) y saber cómo funcionan para saber qué se puede esperar de ellos.

Este producto financiero está viviendo su auge por la limitación a la remuneración de los depósitos tradicionales impuesta por el Banco de España. El supervisor bancario reclamó a las entidades financieras a poner límite desde principios de este 2013, a la remuneración de sus principales productos como depósitos, imposiciones a plazo, pagarés, cuentas y bonos. El tanto por ciento de la retribución quedó establecido en 1,75 a un año; 2,25 de uno a dos años; 2,75 a más de dos años.

Internet nos puede servir de gran ayuda porque pone a nuestra disposición webs que nos permiten conocer más sobre los depósitos estructurados y hacer comparativas. Es el caso de Bankimia, Rankia, iAhorro o HelpMyCash, entre otros.

Ejemplo práctico

Para comprenderlo  más fácilmente, podemos utilizar el ejemplo práctico que Edufinet ofrece sobre el funcionamiento de los depósitos estructurados:

Una entidad ofrece el siguiente depósito: inversión de 5.000 euros a plazo de un año, con un tipo de interés nominal (coincide el periodo de tiempo del cálculo con el de la liquidación de intereses) del 4 por ciento anual, y otros 5.000 euros a plazo de un año, con una retribución equivalente al 35 por ciento de la revalorización del índice IBEX 35.

En caso de que al terminar la operación el IBEX 35 se hubiese revalorizado un 20 por ciento, el depositante habría obtenido la siguiente remuneración: 4 por ciento x 5.000 + 0,35 x 20 por ciento x 5.000 = 200 + 350 = 550 euros (equivalente a un 5,5 por ciento de interés).

Se liquidarán los intereses correspondientes a la imposición, en función del plazo y del tipo de interés.

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