Trucos sin trampas para pasar la ITV

La Inspección técnica de vehículos (ITV) es un trámite que tarde o temprano todos hemos de pasar para mantener nuestro vehículo dentro de la legalidad. De hecho, es obligatoria para todos los turismos a partir del cuarto año después de su primera matriculación, cada dos entre los vehículos de entre 6 y 10 años de antigüedad, y una vez al año a partir de los 11. Pero a menudo nos cuesta acatar las normas en positivo, y en vez de entender la inspección como una manera de garantizar nuestra seguridad y la de quienes circulan a nuestro alrededor, lo vemos como un trámite molesto, casi como un examen que hay que aprobar a regañadientes y de la mejor manera posible, aunque sea echando mano de la picaresca y burlando las exigencias técnicas que imponen las directrices del Ministerio de Industria a los vehículos para mantenerse dentro de los límites de la legalidad, que son también los que marcan las exigencias de seguridad.

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Unas artimañas que se han incrementado en los últimos años a raíz de la crisis. Poner a punto el coche a veces sale caro. Cuanto más viejo, más gasto. Y no están los bolsillos para grandes dispendios, de modo que se agudiza el ingenio y se busca uno las mil maneras de esquivar sus obligaciones, aunque las tretas puedan salirle a la postre mucho más caras que cumplir con las reglas. De hecho, en España cada año pasan la ITV unos 16 millones de vehículos, y uno de cada cinco no consigue superarla a la primera; lo cual conlleva más gasto y más tiempo perdido. Una realidad cuya consecuencia colateral es aún más preocupante: más de un millón y medio de coches circulando por nuestras carreteras sin la inspección sellada, con el riesgo que ello supone. Port un lado, porque nadie ha certificado la idoneidad técnica o mecánica de la máquina, que por tanto puede o no ser segura. Segundo porque la infracción de no haber pasado la ITV está penada con una multa de 200€, la inmovilización del vehículo y hasta tres meses de retirada del carnet. Y por último, porque en caso de accidente, si se detecta alguna irregularidad en la inspección del vehículo, que incluye la utilización de piezas no homologadas, el seguro puede negarse a pagar los desperfectos. E incluso, en un caso extremo en que se registre algún fallecido, puede decretarse pena de prisión del implicado, aunque no haya sido el responsable del siniestro.
De modo que no se trata tan solo de superar la ITV a toda costa y haciendo trampas, pues después de pasarla hay que mantener las buenas condiciones técnicas del coche, y no renunciar a ellas una vez certificadas. Una práctica preocupantemente frecuente con casos tan estrambóticos como aquellos conductores que piden prestados los neumáticos a un amigo para pasar la revisión, recuperando después los propios, ya del todo gastados y sin dibujo de adherencia. O el extintor obligatorio en los vehículos comerciales o de servicio público. O incluso el catalizador, que al ser una pieza cara, sale más barato si se contrata por un día un coche de alquiler de la misma marca, se extrae e instala en el nuestro, se pasa la ITV, se desinstala y se devuelve. Trampas todas ellas que pueden resultar eficaces, pero que comprometen tanto nuestra seguridad como la ajena en cuanto nuestro coche vuelve a la carretera.
También es habitual falsear las homologaciones de las piezas originales con documentos falsos extraídos de internet, y pedir a talleres de confianza que certifiquen el montaje de las piezas originales. Una práctica fraudulenta que le puede salir cara no solo al propietario del vehículo, sino también al taller implicado en la ilegalidad.
Puentear los cables de los pilotos indicativos del panel de control también es práctica habitual para evitar que se encienda una u otra luz de advertencia que puede, por ejemplo, señalar una avería en el funcionamiento del airbag. Un problema que no se ha resuelto, obviamente, cuando se consigue apagar el piloto, aunque consigamos superar la inspección. El riesgo persiste y en caso de colisión no es la luz lo que puede salvar nuestra vida, sino el airbag que no funciona.Y como estás y otras muchas son las trampas que algunos propietarios de vehículos llevan a cabo para evitar costosas reparaciones. Una práctica del todo cuestionable y poco ética, que deberían replantearse quienes las llevan a cabo, pues no solo ellos se ponen en peligro.
No obstante existen trucos que, dentro de la más estricta legalidad, pueden ayudarte a superar con éxito la ITV y, probablemente, te eviten gastos innecesarios con un simple ejercicio de prevención. Uno de estos consejos o trucos, que no trampas, es por ejemplo el cambio del filtro del aire del motor antes de acudir a la inspección. De este modo se pueden controlar las emisiones del vehículo, ya que el propulsor recibirá aire más “limpio” y las reducirá.
Por otro lado, también es recomendable evitar pasar la prueba de los gases con el motor frío, ya que si el catalizador está caliente eliminará más partículas contaminantes. De hecho, si el vehículo es diesel es recomendable circular unos 20 kilómetros por carretera a más de 3.000 rpm -por ejemplo, en cuarta- para limpiar la “carbonilla” del motor.
Es imposible superar la ITV sin las luces en perfecto estado. Tanto es así que, según fuentes de Industria, es ésta la principal causa de rechazo en la ITV. No cuesta nada asegurarse antes de pasar la revisión y si se detecta algún defecto subsanarlo con anterioridad. Y comprobar también que se lleva un juego de bombillas de repuesto.
Del mismo modo es recomendable repasar las lunas y cerciorarse de que no tienen grieta alguna, lo cual exigiría su sustitución por pequeña que esta fuera; e igualmente conviene comprobar que el dibujo de los neumáticos tiene un relieve de más de 1’6 mm. Solventar estos problemas de antemano te evitará tener que repetir la inspección. Otro síntoma inequívoco de que se detectará algún problema es cuando bajo el coche, por ejemplo en su aparcamiento habitual, aparecen manchas de aceite o de líquido de frenos, etc. En tal caso, la mejor opción es acudir al mecánico antes de pedir hora en la ITV.
También deben estar en perfectas condiciones los retrovisores, el limpiaparabrisas, los cinturones de seguridad y la carrocería, que puede ser motivo de rechazo si tiene algún desperfecto que pudiera resultar peligroso para otros vehículos o para los viandantes, incluso cuando el coche está aparcado.

Por último, es importante comprobar que el freno de mano funciona correctamente, y para ello es una buena opción aparcar en pendiente y accionarlo. El coche no debe moverse.
Si se hacen todas estas comprobaciones, y resultan satisfactorias, probablemente ahorraras tiempo y dinero, tu coche se mantendrá mejor y durante más tiempo, y colaborarás a una circulación menos contaminante y más segura. ¡Y además no tendrás que volver a hacer cola!

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