¿En qué consiste la Renta Básica Universal? ¿Realidad o utopía?

La renta básica universal (RBU) es un modelo de seguridad social que de forma recurrente suena en los medios de comunicación, por lo general ligado al debate entre diferentes planteamientos ideológicos de carácter social, y en especial durante los períodos electorales. Sin entrar en consideraciones de esta índole, la también llamada renta básica incondicional es un ingreso que percibirían todos los ciudadanos o residentes de un país. Esta suma de dinero no estará sujeta a condición social o económica alguna, y será garantizada por el Gobierno del país.

Se trataría, en caso de implantarse, de un derecho de la ciudadanía. Lo cobrarían todos los miembros residentes de una sociedad, incluso si no quieren trabajar de forma remunerada. Y se pagaría sin tomar en consideración si la persona es rica o pobre. Dicho de otro modo, independientemente de cuáles puedan ser sus otras fuentes de renta, y sin importar con quien conviva. Esta renta (o sueldo social) no debe reemplazar nunca otros ingresos, sino completarlos, en caso de que existan; y debe garantizar siempre, sin contraprestación obligatoria alguna, las necesidades vitales básicas.

Modelo de seguridad social que recibirían todos los ciudadanos

Incondicional, universal, individual y suficiente

Los cuatro criterios que caracterizan esta renta son la incondicionalidad, la universalidad, la individualidad y la suficiencia.

La RBU debe ser incondicional porque no estará nunca sujeta a condiciones sociales ni de ningún otro tipo; universal porque cada persona, de cualquier edad, ascendencia, lugar de residencia o profesión tendrá derecho a recibir esta asignación; individual porque cada mujer, cada hombre y cada niño tiene derecho a una paga institucional de forma individual, y no en base a un hogar o núcleo familiar; y finalmente, suficiente, puesto que la cantidad debe prever un nivel de vida digno, que cumpla con los estándares culturales y sociales de la sociedad del país donde se aplique.

Este modelo cuenta tanto con partidarios como detractores. Según los primeros, las condiciones humanitarias mejorarían, ya que se garantizan los mínimos derechos sociales. Las personas con menor poder adquisitivo serían los más beneficiados. Además, según los defensores de la RBU, señalan que se combatiría la precariedad laboral, pues nadie se vería obligado a aceptar malas condiciones al no estar obligado por las necesidades básicas.

En cambio, los contrarios a este modelo consideran que trabajaría mucha menos gente, pues se garantizan ingresos sin contraprestación necesaria; que se generaría mucha inflación y el dinero acabaría devaluándose, pues lo recibiría mucha gente improductiva, y además se dañaría el prestigio social de la formación y el esfuerzo.

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