Curiosidades del dinero de bolsillo (I)

Desde el mismo día en que recibimos de nuestros padres la primera paga semanal entramos en la rueda del dinero de bolsillo. Un acompañante que ya no nos abandonará y, con los años, será uno de los indispensables en nuestro día a día. Pocas veces acabaremos una jornada sin habernos echado la mano a la cartera para gastar, poco o mucho, en alguna necesidad o capricho. Pero hay muchas curiosidades y anécdotas que atañen a ese compañero que es el dinero, y en las que nunca hemos reparado pese a nuestra estrecha relación cotidiana. Hete aquí algunas de ellas, que tal vez les sorprenderán.

Euro coin with zipperPara empezar, hay que aclarar un extremo que puede parecer absurdo. O al menos extraño. El dinero, físicamente hablando – billetes o monedas –, no es tuyo aunque lo hayas ganado. Se trata de un bien público, ya que ha sido emitido por un ente público como es el Banco de España, y el papel en el que se imprime ha sido costeado a cargo del erario público. Por lo tanto, aunque el valor de la moneda te pertenezca, no puedes – no debes- destruir un bien público. Aun así, en el código penal no se estipula que hacerlo sea una acción punible. Sí en cambio, falsificar el dinero. Pero ese es otro tema. Lo que sí contempla la ley como delito es destruir bienes públicos (aunque no mencione el dinero), de modo que mejor gastarlo o ahorrarlo que estropearlo, no vayamos a tener un problema legal además de perder nuestros ahorros.

Por cierto, sabíais que el papel que se utiliza para hacer los billetes de curso legal está hecho 100% de algodón.

Lo que sí debéis saber es que si os llega al bolsillo un billete roto, al que le falta una parte o está pegado con papel celo, por ejemplo, no habéis perdido vuestro dinero. Incluso en el caso de que no os lo acepten en un comercio, podréis recuperarlo. Veamos por qué.

Las personas que tengan un billete deteriorado pueden presentarlo en una sucursal del Banco de España (o en una entidad de crédito) para su reconocimiento y posterior canje por uno nuevo. Pero no en todos los casos, pues se hace necesario combatir la picaresca.

Podrá cambiarse un billete cuando se presente más de la mitad de la superficie original del mismo o se pueda demostrar que la parte que falta se ha destruido. Los billetes manchados, ensuciados con inscripciones o rotos, una vez reconocidos por la entidad, pueden canjearse por billetes nuevos de igual valor. Otra opción es abonar su importe en la cuenta corriente de la entidad financiera que señale quien presenta el billete.

El Banco de España renueva los billetes periódicamente para mantener su calidad, de modo que recibirá los deteriorados y los sustituirá por otros nuevos.

También pudiera ser, por qué no, que un billete tenga un defecto de fábrica. Es decir, que originalmente se hubiera imprimido defectuosamente. En tal caso excepcional, ya que es muy extraño hallar casos así, puede canjearse en cualquier sucursal del Banco de España o a través de una entidad de crédito una vez verificado el error por un profesional competente.

Continuará…

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