Trucos para ahorrar combustible en el coche en plena escalada de precios

Los precios del combustible, tanto gasolina como gasoil, están disparado y han alcanzado niveles históricos nunca antes registrados. Más de dos euros el litro. Lo nunca visto y mucho menos pagado. Así que cualquier consejo que nos permita ahorrar aunque sea una gota, bienvenido será. Veamos algunos trucos, no por evidentes menos eficaces, y en los que tal vez nunca habíamos reparado porque podíamos pagarlo.

El primer consejo es previo incluso a la conducción. Hay que planificar los desplazamientos. Evitar la improvisación. El camino más corto será el que cueste menos gasolina. Tan fácil como eso. Así que conviene trazar la ruta antes de ponerse en marcha y no hacer más kilómetros de los necesarios.

La conducción y el mantenimiento también afectan al gasto de combustible. Un coche en buen estado siempre gasta menos gasolina.

Mantenimiento

Una operación básica de cambio de aceite y filtros ayuda al motor a funcionar mejor y pone la primera piedra de la reducción del consumo. Y si los neumáticos se inflan ligeramente por encima de la recomendación del fabricante, también se reducirá el gasto, gracias a que se consigue una menor resistencia a la rodadura.

No hay que llevar sobrepeso innecesario. Si no estás transportando una carga, no la lleves en el maletero. Conducir con 100 kilos de peso de más supone que el consumo de combustible se eleve un 6%, según estudios del RACE. En este sentido, una buena idea es aprovechar siempre al máximo la capacidad del depósito. Reposta cuando esté casi vacío. Así el coche irá cada vez más liviano y durante muchos kilómetros ahorrarás combustible.

Conducción

La velocidad es uno de los factores que afecta al consumo de combustible. A más velocidad, más se gasta. Por ciudad es difícil controlar este aspecto a causa del tráfico, pero en los desplazamientos por carretera es fundamental. Además hay que evitar las aceleraciones bruscas. La velocidad uniforme es la más barata, y cuando se aprovecha la inercia, conducimos gratis, pues a más de 20 kilómetros por hora con una marcha insertada, si no pisas el acelerador, el consumo de carburante es nulo.

Por cierto, al arrancar, si tu motor es de gasolina, puedes iniciar la marcha nada más encender el motor; en cambio, si es diésel, lo recomendable es que dejes pasar unos instantes antes de salir.

En paradas de más de un minuto, lo mejor es apagar el coche. Cuando se deja al ralentí sigue gastando, aunque sea poco.

Hay que utilizar la inercia. Dejar de acelerar antes de llegar a los semáforos. Y cuando circulemos cuesta abajo dejar que la pendiente nos lleve, sin tocar el acelerador. Eso sí, nunca en punto muerto.

Y también es importante escoger las gasolineras más baratas. Pero no solo eso, porque el dónde es importante, pero también lo es el cuándo. El día más económico para repostar es el lunes y el más caro el sábado. Cada inicio de la semana la demanda es más baja, y mientras se va avecinando el fin de semana este precio se va incrementando.

Por último, el aire acondicionado, que en mayor o menor medida, según el modelo de nuestro vehículo y su antigüedad, también supone un gasto de combustible. Al circular por ciudad, abrir las ventanillas resulta más eficiente que usar el aire acondicionado. Por el contrario, a mayor velocidad se produce el efecto inverso por la mayor resistencia del aire.

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