El auge del mercado de segunda mano cambia el paradigma comercial

Estos últimos años están siendo convulsos por diferentes motivos, que han desestabilizado los mercados y parecen habernos abocado a un nuevo proceso de recesión económica con muchos frentes abiertos. Una serie de circunstancias que parecen haber provocado un cambio en los paradigmas comerciales y, sin aparente premeditación, han desembocado en un inesperado auge del mercado de la segunda mano, que va extendiéndose progresivamente a cada vez más sectores, desde la tecnología y la moda a los muebles y la decoración, pasando por los libros y, por supuesto, los coches.

Pero esta tendencia no responde solo a motivaciones económicas, sino que también tiene una relación directa con la concienciación medioambiental que ha ido calando en la sociedad de los últimos años. Esa creciente conciencia climática ha hecho que muchos consumidores prefieran evitar comprar productos que tengan demasiado impacto en el medio ambiente, rechazando así los procesos de la industria textil, por ejemplo, o analizando los valores éticos de las empresas antes de adquirir sus productos.

Perfil del comprador

El perfil de los compradores de productos usados es cada vez más amplio. Tiempo atrás las compras de segunda mano se asociaban a personas con pocos recursos y con un nivel económico más bien bajo. Sin embargo, hoy en día, este consumo está muy normalizado, y cada vez más gente compra estos artículos, bien porque son más baratos, más originales, descatalogados o exclusivos, además de las razones de concienciación ecológica antes mencionadas.

El mercado de segunda mano es hoy una alternativa al consumismo, el consumo desenfrenado, causante de la sobreexplotación de muchos recursos naturales, la vulneración de derechos humanos fundamentales a lo largo y ancho del planeta y los inasumibles niveles de contaminación ambiental de muchas industrias. Algo que se consigue otorgando una segunda vida útil a innumerables productos, que substituyen así a otros de nueva fabricación, satisfaciendo la demanda sin necesidad de producir más.

Cada vez son más las tiendas físicas y plataformas online que se dedican a la venta o el intercambio de productos de segunda mano; así como las organizaciones sin ánimo de lucro que promueven el comercio de objetos usados desde un punto de vista social y medioambiental. Tanto es así que algunas fuentes aseguran que en Estados Unidos el mercado de la ropa usada se está acercando en volumen de facturación al de la moda low cost.

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