Día Mundial de los Derechos del consumidor, una jornada para el compromiso

Consumir no significa solo comprar, adquirir o usar un servicio o un artículo concreto. El consumo es mucho más. El mundo depende del consumo que hagamos de sus recursos, y de ahí la importancia de la educación del ciudadano como consumidor responsable. Y por ende, la transcendencia de un día como el 15 de marzo, institucionalizado desde 1983 como El Día Mundial de los Derechos del Consumidor, que desde luego también incluye nuestras obligaciones y responsabilidades como tales.

Las Naciones Unidas establecieron esta fecha a mediados de los 80 a través de un decreto para la protección de los consumidores, logrando de esta manera reivindicar, reconocer y legitimar los derechos de estas personas a nivel internacional. Y en la relación de derechos incluidos en dicha norma ya puede advertirse la globalidad de sus intenciones, que van mucho más allá de la protección de un simple comprador.

Según Naciones Unidas, todos los ciudadanos del mundo (consumidores todos) tienen derecho a:

•             Las personas tienen el derecho a elegir.

•             Derecho a recibir educación para así poder realizar elecciones correctas de bienes y servicios.

•             Derecho a la adquisición de productos y servicios competitivos.

•             El derecho legítimo a satisfacer todas sus necesidades básicas.

•             El derecho de estar informado sobre todo lo que acontece en el mundo.

•             El derecho a ser compensado.

•             El derecho a ser escuchado.

•             El derecho de vivir y disfrutar de un medio ambiente más saludable y sustentable.

•             El derecho a la seguridad.

Y cuál es la manera, se preguntarán muchos, de participar en la celebración del Día Mundial de los Derechos del Consumidor. Pues bien, se trata simplemente de ser consecuente con el rol protagonista que nos corresponde, y defender así nuestros derechos y exigir la calidad y la procedencia de los productos que consumimos de modo que no dañen nuestra salud ni perjudiquen el medioambiente. Y desde luego, hacerlo con convicción y rotundidad, pero sobretodo con continuidad, pues no basta un solo día de compromiso.

Para que tengamos un planeta cien por cien sostenible, es necesario un consumo responsable, que no vaya en detrimento del medioambiente y donde se pueda seguir teniendo una mejor calidad de vida. Hay que aprender y hacer un uso racional de nuestros recursos naturales.

Urge un cambio de conciencia por parte de un gran porcentaje de la sociedad mundial si queremos un mundo más justo, igualitario y saneado. Basten para demostrar lo lejos que estamos de ese objetivo las cifras ofrecidas por la ONU, según las cuales tan sólo un 20% de la población mundial consume un 80% de los recursos que hay en todo el planeta.

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