Dark Store o la conversión de las tiendas en almacenes para atender la venta online

Que los tiempos y fórmulas comerciales están cambiando es ya una obviedad. Una realidad imparable, que ha acelerado la inesperada situación provocada por la pandemia. Y el último de los ejemplos en este cambio de modelo es la aparición de los dark store, o tiendas reconvertidas en almacenes cerrados al público presencial para atender los pedidos online.

Según los datos la Asociación de Fabricantes y Distribuidores, Aecoc, la demanda online de alimentación pasó del 3,8% en febrero del 2020 a superar picos del 8,4% entre marzo y abril para estabilizarse en el 5,7% en mayo y junio. Es decir, se disparó durante el confinamiento, pero ya no hay vuelta atrás. Muchos son los que tras probar el e-commerce se han abonado a sus ventajas y han obligado a muchas cadenas a modificar sus fórmulas de venda y la estructura de sus establecimientos, y adoptar nuevos modelos logísticos.  

Un dark store es básicamente una tienda cerrada al público físico. Un establecimiento transitado solo por empleados pertrechados con sus tablets y escaners para ir preparando con la máxima celeridad los pedidos online de los clientes, que serán luego trasladados al departamento de reparto a domicilio. Y para ello, algunas grandes cadenas han cerrado incluso algunos de sus establecimientos más grandes, en los casos en que no eran los más rentables.

Las ventajas

Este sistema de pedidos online se triplicó durante los meses del confinamiento, y por ello algunas de las adaptaciones provisionales para cubrir la demanda excepcional de aquellas circunstancias se han convertido en definitivas. Y entre las ventajas más evidentes es que estos almacenes no tienen restricciones horarias comerciales y cuentan con menos personal, pues no deben atender personalmente a los clientes.

Algunas de las claves para que estos dark store funcionen a máximo rendimiento, según el responsable de e-commerce de una gran empresa que ya ha puesto en marcha catorce en todo el territorio nacional,  es que sean tiendas grandes para tener mucho stock, que estén bien comunicadas para poder abarcar de forma rápida y eficiente grandes zonas de reparto y, a ser posible, que no estén muy lejos de otra de sus tiendas presenciales, para no perder la clientela que acude a ella en persona habitualmente.

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