Cómo escalar con éxito la cuesta de enero

La temible cuesta de enero es este año más empinada que nunca, dadas las circunstancias y que el COVID no parece dispuesto a darnos tregua. Por eso les ofrecemos unos cuantos consejos para escalarla de la mejor manera posible y llegar a la cima indemnes y con las cuentas saneadas.

El primer e imprescindible consejo es hacer una buena planificación de nuestras finanzas. O sea, confeccionar un presupuesto cerrado y acorde a nuestras posibilidades, que nos ayudará a marcar los límites de nuestra economía. No respetar el presupuesto equivale a provocar un inevitable déficit en nuestras cuentas.

A partir de ese momento, y con las líneas rojas bien establecidas, lo primero que debemos hacer es localizar y reducir al máximo los gastos innecesarios. Es decir, muchos de os que la cultura financiera de este país nos permite hacer en Navidad porqué son las fechas del consumo por excelencia. Permisiva tradición que, dicho sea de paso, es la causante de la no menos tradicional cuesta de enero.

Para conseguir el objetivo anterior, es básico no dejarse seducir por las campañas de descuentos. Las rebajas pueden ser una gran oportunidad de ahorro, pero solo cuando se compran a precios reducidos los productos que necesitábamos. Si compramos los mencionados “innecesarios” porque están baratos, en realidad nos salen caros y desestabilizan nuestro presupuesto.

Aun así, y lógicamente, hay gastos inevitables, y aquí sí que hay que aprovechar las rebajas. Y hay que hacerlo siempre comparando precios, pues no todos los descuentos son iguales. Incluso podemos comprar por marcas y ver cuál es la más rebajada. Por lo general compensará una infidelidad a nuestra marca preferida si la perpetramos según baremos de calidad – precio.

Por otro lado la lógica también es clara a la hora de promover el ahorro: a menos consumo, menos gasto. O sea, si no compramos, no pagamos. Y no hay manera más eficaz de ahorrar que no gastar. Verdad de Perogrullo, pero no siempre fácil de cumplir. Aunque en la cuesta de enero debería ser menos dificultoso reducir el consumo, pues en Navidad se incrementa de manera desproporcionada.

Y por último, pero no por ello menos importante, cuidarse mucho de acudir a los préstamos rápidos para conseguir la ansiada liquidez que han mermado las fiestas. Pan para hoy y hambre para mañana, pues los elevados intereses harán que la cuesta de enero se prolongue muchos más meses.

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