Cirugía plástica y estética: reparar o embellecer

Se ha hablado mucho en la última década del culto al cuerpo, de la cultura de la belleza y la estética, de las tendencias metrosexuales y de tantas otras cuestiones relacionadas con el aspecto, muchas veces antepuesto a otras cualidades o virtudes sociales. Una circunstancia que ha provocado en los últimos años un auge de la cirugía plástica y las clínicas dedicadas a cuestiones puramente estéticas. Y para conocer un poco más estas disciplinas colindantes con el mundo de la salud, pero a su vez directamente relacionadas y a menudo condicionadas por la sociedad de consumo y el anhelado reconocimiento social, entrevistamos al doctor Alfonso Lucas Oliva, representante de la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Estética.

Doctor Lucas Cirugia plastica y estetica

Para hablar con propiedad y abordar esta entrevista con un mínimo de rigor terminológico, ¿cuáles serían las principales diferencias entre cirugía plástica y estética?

El concepto “cirugía plástica” es muy genérico. Esta se ocupa en general de preservar la forma y función de la superficie corporal y su nivel de actuación va desde el músculo hacia fuera, abarcando musculatura, tejido celular subcutáneo (grasa) y la piel propiamente dicha. Cuando el propósito de la cirugía plástica es corregir lesiones causadas por accidentes, quemaduras, tumores y anomalías congénitas, entonces le podemos poner un apellido de “reparadora”, ya que en este caso la principal misión es recuperar o reparar la forma o función perdida. Por ejemplo, en un gran quemado donde la piel queda muy dañada ésta ya no puede aislar al enfermo contra la invasión de gérmenes y otras sustancias nocivas. Además por otra parte la pérdida de piel permite que los líquidos de nuestro organismo se evaporen provocando una deshidratación muy rápida. Por tanto se tiene que reparar esta barrera para aislar nuevamente al paciente. Hasta aquí me he referido al hecho de reponer la función de forma inmediata. Pero también está el caso de reponer la función en la secuela de la quemadura u otras patologías.
Por otra parte cuando a la cirugía plástica le ponemos el apellido de “estética” lo que se pretende es embellecer a pacientes de cualquier edad (pero adultos) que no están satisfechos con su físico o bien rejuvenecer el aspecto perdido con el paso de los años. Casi todo el mundo desea ser físicamente atractivo y llegar a viejo pero sin envejecer.
En resumen, la cirugía plástica como cualquier arte plástica actúa sobre la forma. Puede ser reparadora o puede ser estética según el apellido que le pongamos. Pero a fines prácticos el cirujano plástico es más reparador y el cirujano estético en principio estaría más capacitado para realzar la belleza y tratar los signos físicos que acompañan al envejecimiento.
Pero quiero hacer un inciso. El día 7 de febrero de 2003, el consejo de Ministros aprobó un Real Decreto por el que la especialidad, hasta entonces llamada Cirugía Plástica y Reparadora, pasa a denominarse Cirugía Plástica, Estética y Reparadora. Por tanto a partir de aquí ya no existe legalmente la figura de cirujano estético como tal sino el plástico que hace cirugía estética.

¿Cuáles son en la actualidad las principales intervenciones estéticas; las más habituales?

Las más habituales son las del contorno corporal siendo el aumento de mama y la liposucción las más requeridas. Dentro de las cirugías faciales destaca la cirugía para mejorar la estética de los ojos o blefaroplastia (piel que cuelga del párpado superior y las bolsas de grasa del párpado inferior). El español en general es más confiado a la hora de realizarse una cirugía en su cuerpo que una cirugía en su cara, y en el caso de cirugía facial tardan más tiempo en decidirse. Se tiene verdadero pánico a quedar con el aspecto de cara operada. Pero en realidad lo que la gente percibe es la secuela de cara mal operada. Si se está bien operad@ se pasa totalmente desapercibid@. Por desgracia se confunden estos dos conceptos.

¿E históricamente? ¿Han ido evolucionando las tendencias y peticiones de la gente?

Hace unos años la cirugía para reducir el tamaño de las mamas era bastante habitual. Hoy en día no se dan tantos casos de hipertrofias mamarias. Por otra parte antes cuando una paciente te pedía un aumento del tamaño de sus mamas te decía: “ya que me pongo que se note”. Actualmente es todo lo contrario, la frase habitual ante una paciente que quiere colocarse un implante de mama es: “¡pero que no se note que me he operado!”. La mentalidad de las personas ha evolucionado. Ten en cuenta que actualmente y más que nunca son cirugías para satisfacer una necesidad propia y no para dar el gusto a una tercera persona.

¿La cirugía estética es un lujo o una necesidad? ¿O en que porcentajes podría dividirse esta distinción en el perfil de los clientes?

Si entendemos por lujo un objeto o un procedimiento que excede de lo necesario, de lo esencial, signo de opulencia….., pues muy pocas veces se puede considerar la cirugía estética como un bien de lujo. En 1946 la OMS (Organización Mundial de las Salud, según sus siglas en inglés) definía “la salud como el estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de enfermedad”. Para mí esta definición ha quedado desfasada. Yo añadiría también bienestar espiritual. Si el cuerpo físico, el cuerpo emocional y el cuerpo mental están en armonía entonces el bienestar espiritual está garantizado.

Completemos el perfil más habitual de quienes solicitan intervenciones estéticas. Edad, sexo, capacidad económica, nacionalidad, formación, alguna relación profesional…

Por desgracia el perfil va asociado al nivel socioeconómico. Ten en cuenta que son cirugías no financiadas por ningún tipo de seguro de salud. Si te puedes costear una cirugía es porque económicamente te lo puedes permitir independientemente de que seas una abogada de éxito o seas la esposa de un constructor (de estas cada vez hay menos). Los demás factores van a depender de esta misma capacidad económica. Así la edad va a depender de si tus padres te pueden echar una mano económicamente, el país depende de si tienes buenos ingresos. Por ejemplo mis últimos 5 pacientes dos eran alemanas, una de Austria y otra de Suiza, y un paciente de Singapur.

¿Cuáles suelen ser las principales motivaciones de los pacientes para acudir a la cirugía estética?

La principal motivación es que ese defecto no te deja llevar una vida plena. Recuerdo el caso de una paciente de 33 años que ya desde los 16 tenía unas mamas tan exageradamente grandes que no sabía que era comprarse una camisa y una falda que no tuviesen varias tallas de diferencia. Tres meses después de realizar la cirugía de reducción del tamaño de las mamas le pregunté como se sentía anímicamente. En un ataque de sinceridad se echó a llorar sin poder contenerse y me dijo: “no te imaginas lo feliz que me encuentro en el parque con mi hijo de 3 años cuando se me escapa corriendo y yo lo persigo y lo atrapo. Antes tenía que sujetarme los pechos y pasaba pena de no poder alcanzarlo”.
Pero hay que ser consciente que el cambio que deseamos proviene de nuestro propio deseo. Hace 7 años tuve una paciente muy ilusionada con la idea de aumentarse el tamaño de sus senos. A los casi dos años la paciente regresó a la consulta para que le retirara los implantes. No entendía el por qué ya que el aspecto incluso había mejorado con el tiempo. El problema era que el motivo de someterse a la cirugía era porque acababa de separarse y su ex había conocido a otra mujer con unas mamas más grandes que las de ella. O sea se operó por él y no por ella y al no recuperar a su marido con esta táctica ya no se sabía ver con un tamaño de mamas que ella nunca había deseado para si misma.

¿Cuáles han sido los avances más importantes por un lado, y los más populares por otro, en este sector?

Los avances en este campo vienen a la par con los avances tecnológicos. Pero en cirugía estética son pocos. Yo destacaría los estudios que se están realizando con células madres para crear y preservar tejido del propio paciente y así evitar el empleo de un cuerpo extraño como podría ser un implante de silicona en la cirugía mamaria.
Con respecto a los más populares es curioso pero cada cierto tiempo se venden procedimientos como novedosos cuando llevan décadas practicándose. Como sucede con el rejuvenecimiento facial mediante injerto de grasa del propio paciente y que le suelen dar nombres que impactan a nivel comercial como “Lipoestructura”, que no es más que la técnica de lipofilling (relleno con grasa) que ya fue descrita en 1994 por el cirujano plástico Sydney Coleman de Nueva York.

¿Se podría hablar de modas en la cirugía estética? ¿De modelos a imitar o aspiraciones miméticas concretas?

Hay grandes corporaciones de diversa índole que pueden llegar a crear necesidades de uso o servicios por medio de la propaganda repetitiva y con el único fin de vender una imagen o un producto. Hace años el modelo a imitar era tener unos labios voluminosos y carnosos repletos de silicona. Aquellas y aquellos que se dejaron influenciar por esta moda lloran a día de hoy porque ya no pueden recuperar aquellos que en un pasado fueron sus labios, armoniosos, bellos y tan naturales.

¿Existe el concepto de la oferta, en términos económicos, en lo referente a la cirugía estética?

Sí que lo hay pero es un concepto que no acabo de entender en este campo. Partiendo de la base que un defecto por pequeño y subjetivo que sea puede traumatizar un paciente y que si se supone que acudes a un plástico para que te ayude, yo creo que éste profesional debe comportarse primero como ser humano, segundo como médico y por último como cirujano. Si ofreces una cirugía en oferta ¿cómo lo haces?, ¿das un peor servicio para cubrir gastos o tu prioridad ha sido mercantilista y con la finalidad de conseguir los máximos ingresos posibles? Un procedimiento quirúrgico tiene los costes que tiene y ya está. Si ahora cobras menos ¿por qué sobrevaloraste tu trabajo?. Eso es lo que pienso. ¿Que soy un idealista? Pues puede ser.

¿Cómo ha afectado la crisis a los profesionales del sector? ¿Ha sido uno de los servicios sanitarios más castigados? ¿Ha provocado la depresión económica recortes en las finanzas personales que hayan repercutido en estos aspectos?

Existen prioridades en la vida. La alimentación, la salud, la vivienda….. son necesidades primarias. Cuando tienes éstas necesidades cubiertas te puedes relajar y dedicarte a conseguir aquello que crees que te pueda hacer más feliz y que en definitiva es para lo que estamos en este mundo. Desde un punto de vista materialista para unos será hacer un hermoso viaje, tal vez adquirir por fin aquel coche soñado. Para otros formar una familia. La cirugía estética está a medio camino entre las necesidades primarias mencionadas y aquellos sueños que te ayudan a llevar una vida más agradable. Pero en los tiempos actuales a duras penas se puede satisfacer lo primario para mucha gente. Hace unos años la clase media no es que dispusiera tampoco de mucho dinero, pero iba al banco y le concedían un crédito sin problema. Ahora ya no es así.

¿Cuándo se inició el “boom” de la cirugía estética? Y ¿vive ahora uno de sus mejores momentos o los ha habido más intensos?

Hasta hace unos cuantos años la cirugía estética era cada vez más requerida. Posiblemente el “boom” haya sido hace 10 ó 12 años y así se mantuvo unos cuantos más. Pero igual que la burbuja inmobiliaria, la burbuja estética explotó a raíz de los problemas que ocasionaron las muy conocidas prótesis de la marca PIP. En este caso lo que explotó, aunque suene a chiste, fueron las prótesis que debido a la poca calidad del material del que estaban fabricadas se rompían poco tiempo después de realizada la cirugía. Las pacientes comenzaron a desconfiar de ciertos procedimientos estéticos. La crisis hizo el resto.

¿Existen datos por países y comunidades autónomas españolas? ¿Dónde se recurre más a la cirugía estética? Y en tal caso, ¿por qué es así?

En general en los países donde hay más horas de sol y las temperaturas son más agradables las personas tienden a llevar menos ropa. Sus cuerpos están más expuestos. Es como operación bikini pero que dura todo el año. Allí suelen cuidar más su alimentación, la visita al gimnasio se hace casi obligatoria y suelen someterse más frecuentemente a cirugías. Es el caso de los países sudamericanos.
Estados Unidos ha sido durante años el país en el que más se ha recurrido a la cirugía estética. Le siguen en la lista México, Brasil, Canadá, Argentina y Colombia.
En España se concentra en los grandes núcleos de población como Madrid y Barcelona en donde la actividad socio-laboral es más competitiva y ello suele conllevar un mayor cuidado del aspecto.

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